Mexicanos al grito de guerra 7

Dejamos en la entrega anterior algunas pinceladas de lo que el “espíritu” del Plan de Iguala de Agustín de Iturbide nos dejó en cuanto a unidad nacional, igualdad como ciudadanos a todos los que aquí habitaban, libertad interior e independencia respecto de cualquier otra nación.

Vuelva altivo a los patrios hogares
el guerrero a contar su victoria,
Ostentando las palmas de gloria
que supiera en la lid conquistar:

Nos habla de esa parte más íntima y personal del regreso al hogar después del prolongado tiempo de guerra, de las ceremonias por el triunfo, los aspectos administrativos pendientes, la terminación de los procesos de pacificación en busca de una nueva normalidad como nación independiente, como la que ahora también nosotros buscamos, y la cálida recepción en familia, tan buscada y merecida al haberse producido el fin de la contienda y el surgimiento independiente de nuestra Nación.

Cuántas familias en la actualidad se ven antre la situación de tener que separarse del hogar por las exigencias del trabajo que pueden ser prolongadas o repetitivas, sean del padre o de la madre, pues cada vez son más las mujeres que participan en el sustento de la familia, y ya sea que se trate de una ausencia temporal, o sea una situación semipermanente en la que tienen oportunidad de reencontrarse tal vez cada fin de semana, con cuánta ilusión se espera el reencuentro con la pareja y con la familia.

No hay duda que la separación forzosa por motivos de guerra como la que se dio en el proceso de la Independencia de México, hacía mucho más intenso y más deseado ese reencuentro, téngase en cuenta además, que en esa época no se contaba con las grandes facilidades de comunicación e información que hoy tenemos al alcance de la mano, por lo que la incertidumbre respecto al destino del ser querido era algo desesperante, tanto para la familia que aguardaba como para el patriota que arriesgaba por su causa la vida.

“Que el amor de las hijas y esposas…”
Tornáranse sus lauros sangrientos
en guirnaldas de mirtos y rosas,
que el Amor de las hijas y esposas
también sabe a los bravos premiar.

Seguramente muchos de ellos cambiaron gustosos sus reconocimientos al mérito, al valor en el combate o su simple satisfacción personal por la victoria, representada en los “lauros sangrientos”, por ese amor generoso y paciente entregado con emoción contenida, representado aquí por las “guirnaldas de mirtos y rosas”, cuánta espera, cuánto llanto, cuántas horas antes del feliz retorno, y finalmente qué recompensa para ambos en ese intercambio simbólico de los premios al combate por las flores familiares que con sus trémulos corazones entregaban amorosas las hijas y esposas, y más allá de la rima, seguramente también hubo hijos que mostraron a sus padres a su modo el amor y admiración que les causaron.

¡El reencuentro!

México es un país hermoso, tiene paisajes de altas cumbres, entre otras las dos grandes cordilleras que lo recorren de norte a sur, a saber La Sierra Madre Oriental y la Sierra Madre Occidental, tiene bosques y selvas, llanuras, grandes ríos, una muy extensa línea costera, con destinos tan importantes como el Mar de Cortés, tesoro biológico de importancia mundial, bellas playas en el Océano Pacífico, Atlántico, y qué decir de las playas del Caribe con transparentes aguas color turquesa.

Cuenta además con recursos minerales más allá del oro y la plata, contamos con gran variedad de minerales, amplias zonas de cultivo, ganadería y una de las más importantes riquezas en especies vegetales y animales, adicionalmente tiene una posición geográfica estratégica, que le podría significar ser una potencia comercial global como pocas, pues tiene, como ya se mencionó, frontera natural con el Pacífico y con el Atlántico, y una distancia muy corta a la altura del Istmo de Tehuantepec, lo cual podría explotarse ampliamente con vías férreas y puertos de altura en diversos puntos.

Y qué decir de su gente, el mexicano tan controvertido, flojo para muchos y para muchos otros ingenioso, trabajador, creativo y artista, con tantas virtudes que en muchos casos se ponen de manifiesto fuera de nuestro territorio nacional.

La lista de mexicanos que han triunfado fuera de nuestro país es muy larga, en ciencia y tecnología, deportes, grandes cantantes, aquí una imagen con algunos cineastas y actores que triunfaron en Estados Unidos.

Y del que nos encontramos también muchas definiciones o rasgos pincelados en algunas frases de muchas de nuestras canciones, hay una que me viene a la memoria llamada “En México”, que transcribiré, para que nos sirva como hilo conductor.

En México hay una montaña que ve hacia el mañana con gran resplandor… en México hay un arroyuelo que corre hacia el cielo persiguiendo el sol…en México el hombre que pasa se siente en su casa o quizá mejoren México anida la vida que canta, que vibra, que respira amor… en México vive la gente que lucha y que siente que lo hará mejor…en México el hombre es hermano que da al ser humano un brazo de honor…en México cimbra su Historia en México surge la Gloria…pues México es una casita preciosa y bonita donde vive Dios.” Esta canción la encontré en el álbum Un Canto a México de Guadalupe Pineda.

En cada uno de estos elementos podemos ver al México que simbólicamente queremos, con recursos naturales, con visión de futuro, con anhelos de grandeza, sobre todo de grandes posibilidades de desarrollo para todos sus habitantes, en un ambiente de libertad, de empatía, de espíritu solidario y de seres que se empeñan día con día por ser mejores y que requieren, que requerimos condiciones adecuadas para nuestro desarrollo pleno. Ojalá que sepamos construirlo juntos, nos vemos en la próxima.