Tanta sociedad como sea posible…

En las sociedades modernas, sean de corte democrático o incluso en la monarquías que todavía subsisten, ha habido una evolución hacia el reconocimiento de la necesidad de una sociedad participativa en la Cosa Pública, para asegurar que los gobiernos se conduzcan de cara a los intereses de sus gobernados, al llamado Bien Común.

Sin embargo, también se sigue presentando el fenómeno de gobiernos que tienden, en mayor o menor grado, a buscar con prioridad la satisfacción de los intereses de partido, grupo, o personales, anteponiendo estos intereses al bien general.

Estas actitudes por parte de los gobiernos y de los gobernantes más propiamente dicho, se producen en muy diversos rangos, pero en casi todos los casos tienden a incrementar los intereses ajenos al bien común, pudiendo llegar a situaciones de autoritarismo, violación en diverso grado de los marcos normativos e institucionales, intento de controlar o eliminar los contrapesos gubernamentales o de la sociedad civil, llegando en no pocas ocasiones al control totalitario y muchas veces represor, convirtiendo de facto en dictaduras a gobiernos surgidos de forma democráticas en ejercicios electorales.

En México, contrario a lo que muchos esperaban, pero en no menor medida aunque sí con mayor sorpresa, de acuerdo a lo que muchos sospechaban o temían, y digo con mayor sorpresa, porque quienes pensábamos que la máscara de López caería tarde o temprano, nos hemos sorprendido por la velocidad, el cinismo, la falta de aseo político, adicional a la total falta de cumplimiento de las promesas de campaña, la quiebra del sistema nacional de salud, la traición a las generaciones futuras al haber entregado la educación en las peores manos, la falta de visión del progreso necesario para darle viabilidad a una economía del tamaño de la nuestra, que hoy por la torpeza y corrupción desmedida del gobierno tiene a 10 millones de nuevos pobres en las cifras oficiales, destruido el sistema de microempresas, generadoras de más del 70% de los puestos de trabajo, grandes sectores de la población altamente vulnerable en condición de abandono, sean madres solteras, niños con cáncer, hospitales, personal y pacientes COVID, y a toda la población en general víctima del crimen organizado en sus cada vez más numerosas modalidades.

A tal grado ha llegado el nivel y velocidad de estos problemas, sumados a la adhesión manifiesta a los intereses extranjerizantes de la agenda del Foro de Sao Paulo, que cada día somos más y más personas y más sectores de la población que nos hacemos esta pregunta: ¿Qué hacer cuando el binomio tanta sociedad como sea posible y tanto gobierno como sea necesario ha dejado de funcionar?

Y ha dejado de funcionar por todo lo comentado líneas arriba, de tal manera que la pregunta sobre qué hacer, surge a partir de la convicción de que el gobierno no solamente ha dejado de ser necesario, sino que ha venido demostrando día con día que es nocivo, destructivo de las instituciones, de las libertades, de los patrimonios y no conforme con eso va tras las consciencias de los niños, va tras la imposición de la aberrante ideología de género, de la imposición del aborto y del ataque a la familia.

Por eso es que grandes sectores de la población ya no están pensando en la zanahoria electoral del año entrante como el remedio democrático a tantos males, hay quienes incluso ya identifican a una parte de quienes proponen esta vía con no claras intenciones, como parte de la maquinaria de propaganda al servicio del gobierno, para adormecer a quienes ven en dicho mecanismo la posible solución.

Otros grandes sectores de la población se vienen decantando por la idea de lograr el retorno al camino de la democracia por la vía no electoral sino por la Constitucional, lograr mediante la lucha NO VIOLENTA, la renuncia del presidente, antes del 30 de noviembre, para lograr el mandado Constitucional de la presidencia interina para convocar a nuevas elecciones.

Quienes así pensamos, creemos que dada la situación actual, el periodo electoral del 2021 es un plazo suicida que podría dejar a México sumido en un totalitarismo de corte chavista bolivariano condenando a las generaciones de las siguientes décadas, riesgo que no estamos dispuestos a correr y estamos, por lo tanto convocando a la Resistencia Civil mediante la ocupación del Zócalo a partir del 19 de septiembre, con la concentración nacional en el Monumento a la Revolución, para marchar de ahí a la ocupación del Zócalo, de manera indefinida hasta la renuncia de López.

Ahora es toda la sociedad NECESARIA ante este gobierno que ya es imposible.