Mexicanos al Grito de Guerra 8, final.

Hablábamos en la pasada entrega sobre las grandes riquezas de México en varios órdenes, sobre las características de los mexicanos, de los que han triunfado en diversos lugares fuera de México, y mencionábamos inclusive que hay canciones que retratan algunas de las características de los auténticos mexicanos, que aman su tierra, que saben ser amigos y hermanos, que defienden la vida, que le cantan al Amor, que tienen ansias de superación, que en resumen en nuestra Patria vive Dios. Ahora vayamos a la siguiente estrofa penúltima de nuestro Himno Nacional, con la que nos acercaremos al final de estas reflexiones.

Y el que al golpe de ardiente metralla
de la Patria en las aras sucumba,
Obtendrá en recompensa una tumba
donde brille de gloria la luz:

La Gloria, como sea que la imagines, y la Luz.

No habrá esfuerzo inútil ni sacrificio que no sea tomado en cuenta, porque independientemente de la suerte del heroico soldado, quien haya ofrendado la vida en la batalla defendiendo con ella a la Patria, será por ésta premiado ya sea que haya sobrevivido como veíamos en la entrega anterior, o bien sea que haya quedado tendido cara al cielo en el campo de honor. En cuyo caso, nos dice la estrofa, “obtendrá en recompensa una tumba, donde brille de gloria la luz”. Nuevamente aflora la visión trascendente del autor, puesto que aun en el caso de muerte, no termina todo en la fosa desolado quien supo ser valiente soldado, al contrario, verá al final de su camino la Gloria y la luz.

Y de Iguala la enseña querida
a su espada sangrienta enlazada,
de laurel Inmortal coronada,
formará de su fosa la cruz.
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Y por si esto no fuera suficiente, en memoria de una muerte con heroísmo en combate, su espada ensangrentada, envuelta en la Bandera Nacional y coronada con el laurel Inmortal, será lo que en su tumba forme la cruz. Hermoso simbolismo del autor, con el que mostrando nuevamente su visión trascendente de la Patria, de la lucha y de la misma muerte, a la que siendo heroica sigue la Gloria y la luz da inicio la segunda cuarteta de esta estrofa, veámosla nuevamente: “Y de Iguala la enseña querida a su espada sangrienta enlazada, del laurel Inmortal coronada, formará de su fosa la cruz”.

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Con la última estrofa el autor nos regala como su rúbrica, en la que compendia todo su sentimiento, su propio concepto del honor y del amor a su Patria que le hace lanzar un compromiso en nombre de todos sus auténticos hijos, a quienes hace jurar que siempre estarán ahí presentes cuando sea necesario, siempre que escuchen el llamado urgente a la defensa por medio del clarín, de la campana de la iglesia, del sonido desafiante del enemigo que se haga presente, venga de donde viniere, el juramento está en el aire y la palabra empeñada se verá respaldada por la verdad de los hechos. He aquí cómo lo dice el autor en la primera parte de la estrofa.

¡Patria!, ¡Patria! Tus hijos te juran
exhalar en tus aras su aliento,
si el Clarín con su bélico acento,
los convoca a lidiar con valor:

Y de manera no menos enfática y entregada, termina ratificando que lo más importante siempre será “Ella”, la Patria, y será siempre de sus hijos el compromiso, pero también el reconocimiento, sea a la victoria, con todo lo que de ella se pueda esperar, o bien con un sepulcro de honor, vibrante epitafio que sella para siempre el compromiso de los hijos con la Madre.

¡Para ti las guirnaldas de oliva!,
¡un recuerdo para ellos de gloria!,
¡un laurel para ti de victoria!,
¡un sepulcro para ellos de honor!
La Patria premiará siempre a sus Héroes.

Compromiso que está en plenitud de vigencia, compromiso que hoy como en tiempos pasados nos sigue interpelando, hoy que se aproximan desde horizontes diversos los “Masiosares”, enemigos extraños que llegan atentando ya sea contra la vida, ya contra la familia, comprometiendo nuestra Independencia, contra los valores tradicionales, contra los derechos de los niños, contra las libertades básicas como la de consciencia, hoy que parece que quienes tienen la encomienda de salvaguardar todo ello, perecieran querer imponer nuevos paradigmas, venidos de más allá de nuestras fronteras, opuestos a nuestros valores y tradiciones, hoy que los diversos Poderes de la Unión parecen centrados prioritariamente en sus propios intereses más que en el apego a nuestro marco normativo y legal cuyo máximo exponente en nuestra Constitución Federal, cuya defensa juraron solemnemente declarando además que “Si así lo hiciere que la Nación me lo premie y si no QUE ME LO DEMANDE”.

¡Mexicanos, el compromiso está vigente!

Mexicanos al Grito de Sí a la Vida

Un soldado en cada hijo te dió

En estos momentos en los que el futuro de las siguientes generaciones de mexicanos está en manos de los Magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, es hora de que nos digan claramente si se van a comportar como “Masiosares”, réplicas del extraño enemigo que claramente menciona nuestro Himno Nacional, o van a estar a la altura de lo que su alta responsabilidad histórica les demanda.

Si la respuesta que nos den a la Sociedad Civil Nacional que se ha pronunciado repetidamente a favor de la vida y que ha blindado en por lo menos 18 Estados la vida a nivel de Constitución Local es negativa, hará que encuentren en nosotros lo que también sentencia el Himno Nacional: “Piensa oh Patria querida que el cielo, un soldado en cada hijo te dió”, para defender dicho Derecho.

Mexicanos al grito de guerra 7

Dejamos en la entrega anterior algunas pinceladas de lo que el “espíritu” del Plan de Iguala de Agustín de Iturbide nos dejó en cuanto a unidad nacional, igualdad como ciudadanos a todos los que aquí habitaban, libertad interior e independencia respecto de cualquier otra nación.

Vuelva altivo a los patrios hogares
el guerrero a contar su victoria,
Ostentando las palmas de gloria
que supiera en la lid conquistar:

Nos habla de esa parte más íntima y personal del regreso al hogar después del prolongado tiempo de guerra, de las ceremonias por el triunfo, los aspectos administrativos pendientes, la terminación de los procesos de pacificación en busca de una nueva normalidad como nación independiente, como la que ahora también nosotros buscamos, y la cálida recepción en familia, tan buscada y merecida al haberse producido el fin de la contienda y el surgimiento independiente de nuestra Nación.

Cuántas familias en la actualidad se ven antre la situación de tener que separarse del hogar por las exigencias del trabajo que pueden ser prolongadas o repetitivas, sean del padre o de la madre, pues cada vez son más las mujeres que participan en el sustento de la familia, y ya sea que se trate de una ausencia temporal, o sea una situación semipermanente en la que tienen oportunidad de reencontrarse tal vez cada fin de semana, con cuánta ilusión se espera el reencuentro con la pareja y con la familia.

No hay duda que la separación forzosa por motivos de guerra como la que se dio en el proceso de la Independencia de México, hacía mucho más intenso y más deseado ese reencuentro, téngase en cuenta además, que en esa época no se contaba con las grandes facilidades de comunicación e información que hoy tenemos al alcance de la mano, por lo que la incertidumbre respecto al destino del ser querido era algo desesperante, tanto para la familia que aguardaba como para el patriota que arriesgaba por su causa la vida.

“Que el amor de las hijas y esposas…”
Tornáranse sus lauros sangrientos
en guirnaldas de mirtos y rosas,
que el Amor de las hijas y esposas
también sabe a los bravos premiar.

Seguramente muchos de ellos cambiaron gustosos sus reconocimientos al mérito, al valor en el combate o su simple satisfacción personal por la victoria, representada en los “lauros sangrientos”, por ese amor generoso y paciente entregado con emoción contenida, representado aquí por las “guirnaldas de mirtos y rosas”, cuánta espera, cuánto llanto, cuántas horas antes del feliz retorno, y finalmente qué recompensa para ambos en ese intercambio simbólico de los premios al combate por las flores familiares que con sus trémulos corazones entregaban amorosas las hijas y esposas, y más allá de la rima, seguramente también hubo hijos que mostraron a sus padres a su modo el amor y admiración que les causaron.

¡El reencuentro!

México es un país hermoso, tiene paisajes de altas cumbres, entre otras las dos grandes cordilleras que lo recorren de norte a sur, a saber La Sierra Madre Oriental y la Sierra Madre Occidental, tiene bosques y selvas, llanuras, grandes ríos, una muy extensa línea costera, con destinos tan importantes como el Mar de Cortés, tesoro biológico de importancia mundial, bellas playas en el Océano Pacífico, Atlántico, y qué decir de las playas del Caribe con transparentes aguas color turquesa.

Cuenta además con recursos minerales más allá del oro y la plata, contamos con gran variedad de minerales, amplias zonas de cultivo, ganadería y una de las más importantes riquezas en especies vegetales y animales, adicionalmente tiene una posición geográfica estratégica, que le podría significar ser una potencia comercial global como pocas, pues tiene, como ya se mencionó, frontera natural con el Pacífico y con el Atlántico, y una distancia muy corta a la altura del Istmo de Tehuantepec, lo cual podría explotarse ampliamente con vías férreas y puertos de altura en diversos puntos.

Y qué decir de su gente, el mexicano tan controvertido, flojo para muchos y para muchos otros ingenioso, trabajador, creativo y artista, con tantas virtudes que en muchos casos se ponen de manifiesto fuera de nuestro territorio nacional.

La lista de mexicanos que han triunfado fuera de nuestro país es muy larga, en ciencia y tecnología, deportes, grandes cantantes, aquí una imagen con algunos cineastas y actores que triunfaron en Estados Unidos.

Y del que nos encontramos también muchas definiciones o rasgos pincelados en algunas frases de muchas de nuestras canciones, hay una que me viene a la memoria llamada “En México”, que transcribiré, para que nos sirva como hilo conductor.

En México hay una montaña que ve hacia el mañana con gran resplandor… en México hay un arroyuelo que corre hacia el cielo persiguiendo el sol…en México el hombre que pasa se siente en su casa o quizá mejoren México anida la vida que canta, que vibra, que respira amor… en México vive la gente que lucha y que siente que lo hará mejor…en México el hombre es hermano que da al ser humano un brazo de honor…en México cimbra su Historia en México surge la Gloria…pues México es una casita preciosa y bonita donde vive Dios.” Esta canción la encontré en el álbum Un Canto a México de Guadalupe Pineda.

En cada uno de estos elementos podemos ver al México que simbólicamente queremos, con recursos naturales, con visión de futuro, con anhelos de grandeza, sobre todo de grandes posibilidades de desarrollo para todos sus habitantes, en un ambiente de libertad, de empatía, de espíritu solidario y de seres que se empeñan día con día por ser mejores y que requieren, que requerimos condiciones adecuadas para nuestro desarrollo pleno. Ojalá que sepamos construirlo juntos, nos vemos en la próxima.

Mexicanos al grito de guerra 6

Les comentaba en la última entrega a propósito de la parte final de la estrofa que vimos, que solamente sobre CONVICCIONES es posible construir algo de tanta solidez como requiere El Espíritu Patrio. Hoy, que México se encuentra de luto por la postración política, económica, social, nos hará mucho bien reflexionar el mensaje que providencialmente nos corresponde ver el día de hoy.

Si a la lid contra hueste enemiga
nos convoca la trompa guerrera,
De Iturbide la sacra bandera
¡mexicanos! Valientes seguid:

Recordemos que estamos en el contexto de la época en la que se compuso nuestro Himno Nacional, en aquella época estaban más vívidos los recuerdos de las vicisitudes que, finalmente terminaron por hacer posible la Independencia Nacional respecto de España.

Agustín de Iturbide, a la sazón comandante del ejército Realista, llamado así porque representaba a la Corona Española, siendo mexicano por nacimiento y amante de la tierra que lo vió nacer, entendió que había llegado el momento de emanciparla del dominio español, pero no por medio de la guerra que ya había durado más de 10 años, sino por medio de la paz negociada, de la labor diplomática y de estadista mediante la que logró aglutinar los intereses de las partes en conflicto, incluidos Vicente Guerrero quien comandaba lo que quedaba de la insurgencia activa en el estado que lleva su nombre y la misma España, logrando por este medio, lo que las armas en tanto tiempo no habían conseguido.

El autor con la efusión y estilo de los que hace gala, acentúa las notas bélicas al decir “Si a la lid contra hueste enemiga”, pero siempre dejando en claro que es una guerra justa, puesto que habla de un ejército enemigo, es decir estamos ante un acto de defensa y no de injusto ataque, “Nos convoca la trompa guerrera”, es la forma poética de decir que al sonido de las trompetas y clarines de órdenes militares habríamos de ser llamados a esta defensa contra el enemigo, defensa a la que como hemos dejado establecido en estrofas previas, estaríamos obligados dado el valor de lo que defendemos.

Y nos propone como modelo del defensor al militar y estadista que había logrado culminar el tortuoso sendero de nuestra independencia, pero no solamente nos propone a la persona, nos invita a identificarnos con los valores que lo llevaron a conseguir tal hazaña. Por eso es que claramente nos indica el qué y el cómo: “De Iturbide la sacra bandera, ¡mexicanos! valientes seguid”.

Si Agustín de Iturbide se hubiera dedicado a sembrar la división y el encono entre españoles, criollos, mestizos, las diversas etnias y la gente de color que había sido traida de África, jamás habría logrado la Independencia, lo que tal vez habría logrado sería mantenerse al mando de un conglomerado cada vez más depauperado y menos reconciliable, pero siempre necesitado de su dádiva.

Pero basta con ver los valores objeto de la triple garantía que en su bandera nos ofrece, para entender que desde ahí se formó el ideal de la paz duradera y trascendente de la que hemos venido hablando, pero también resulta que enemigo no es cualquiera por el simple hecho de venir de fuera, algunas de las principales ideas que se plasmaron en el plan de Iguala nos hablan de otro de los temas al que con énfasis nos hemos venido refiriendo, la unidad de todos quienes integran la Patria:

“¡Americanos! bajo cuyo nombre comprendo no sólo a los nacidos en América, sino a los europeos, africanos y asiáticos que en ella residen: tened la bondad de oírme… . ¿Y quién pondrá duda en que después de la experiencia horrorosa (de la guerra), de tantos desastres no haya siquiera quien deje de prestarse a la unión para conseguir tanto bien? ¡Españoles europeos!, vuestra patria es la América, porque en ella vivís, en ella tenéis á vuestras amadas mujeres, a vuestros tiernos hijos, vuestras haciendas, comercio y bienes… No os pide otra cosa que lo que vosotros mismos debéis pedir y apetecer: unión, fraternidad, orden, quietud interior, vigilancia y horror a cualquier movimiento turbulento. Estos guerreros no quieren otra cosa que la felicidad común.

Algunos de los postulados del Plan de Iguala de Agustín de Iturbide.

Contrastan ampliamente las inquietudes y motivos que inspiraron a Iturbide para concebir a México como una nación grande, próspera, abierta al mundo, a la paz y al progreso como elementos sin los que no es posible construir una nación sólida de la que todos sus habitantes se sientan orgullosos.

Y a los fieros bridones les sirvan
las vencidas enseñas de alfombra;
Los Laureles del triunfo den sombra
a la frente del bravo adalid.

Ya había pasado México por diez largos años de lo que nos describen las dos primeras líneas de esta estrofa, ejércitos en pugna, ideales en uno y en otro sentido, pisoteados y sangrantes por las cabalgaduras de quienes resultaban vencedores en alguna de tantas batallas que tuvo la Guerra de Independencia.

Y en el momento culminante del movimiento independentista, ya sin el fragor de la batalla y el desgarramiento de hombres, banderas y bestias, la gran vencedora, la Joven Nación Mexicana que se levantó de todo ello, sí que prodigó con la sombra de “Los laureles del triunfo la frente del bravo adalid” ¡Hubo triunfo, pero ya sin lucha! Qué lecciones proporciona la Historia, si al menos hubiera más pupilos ansiosos de escucharla. Merece capítulo aparte mencionar las circunstancias en que por “extraños motivos” México es el único país que ha desterrado primero y asesinado después frente al pelotón de fusilamiento a su libertador, ya saben, cosas que algunos ni perdonan, ni olvidan.

Mucho tendríamos que hablar todavía del Plan de Iguala para abrevar de sus ideas de unidad como telón de fondo, prosperidad, libertad, independencia del exterior y libertades al interior, respeto al marco jurídico, lealtad y compromiso con la naciente Patria. Volver a las fuentes no es reinstalarse en el pasado ni tener que ser tachado de pertenecer a uno u otro bando, cuando el autor del Plan deja perfectamente claro que es la unidad como fundamento de la felicidad de todos la única que puede aglutinar, ser la argamasa de todo el entramado nacional. Pero de esto tendremos oportunidad de volver más adelante. Te espero en la siguiente entrega.

Mexicanos al grito de guerra 5

Retomamos el hilo de las reflexiones que sobre nuestro Himno Nacional Mexicano hemos venido compartiendo, no sin antes aprovechar para felicitar a todos los mexicanos que son papás por la celebración del día 21 de junio.

Siempre he pensado que la paternidad es un privilegio mediante el cual el Creador, cualquiera que sea el concepto que tengas de él, te invita a colaborar en su obra creadora. Eso me quedó muy claro cuando en aquel abril de 1984 estaba con mi esposa en la sala de labor de un hospital.

Esperábamos el nacimiento de nuestro primer hijo, en ese momento me volví plenamente consciente de la responsabilidad que a partir de aquel momento me acompañaría por el resto de mi vida, sobre todo porque entiendo la paternidad y el hecho de que sigan naciendo niños como la demostración de que Dios no ha perdido la confianza en nosotros. ¿Por qué entonces la hemos de perder nosotros los padres?

Cierro el paréntesis de la felicitación por el día del padre, celebrado de forma novedosa en cada familia de acuerdo a lo que la pandemia nos permitió, pero sintiendo el cariño profundo de todos y cada uno de los hijos. Vamos pues al himno:

En Biografías y vidas, la enciclopedia biográfica en línea se dice de López de Santa Anna lo siguiente: “Desde el punto de vista ideológico, aunque apoyó en sus inicios a liberales y federalistas, suele calificarse a Santa Anna de conservador, si bien es más exacto definirlo como un demagogo oportunista carente de ideología. Ciertamente, su sed de poder fue inversamente proporcional a su coherencia, y jamás ningún escrúpulo le impidió cambiar de bando.

Y como si fuera providencial, a continuación de la estrofa prohibida, nuevamente encontramos los verdaderos valores patrios expresados de esta forma:

¡Guerra, guerra sin tregua al que intente
de la Patria manchar los Blasones!,
¡guerra, guerra! Los patrios pendones
en las olas de sangre empapad:

Esto quiere decir que hay que combatir sin tregua, sin descanso y hasta sus últimas consecuencias, a quien pretenda ir en contra de los valores nacionales que es lo que significa los Blasones, escudos, insignias y emblemas son algunos de los sinónimos de esta palabra, tal vez ya en desuso actualmente, pero no fuera de vigencia.

Primero ver los Símbolos Patrios manchados con la sangre de sus hijos, antes que permitir que alguien atente contra ellos.  Y en la segunda parte continúa con el mismo brío y el mismo espíritu de sacrificio y de ofrenda por la Patria:

¡Guerra, guerra! En el monte, en el valle
los cañones horrísonos Truenen,
y los ecos sonoros resuenen
con las voces de ¡Unión! ¡Libertad!

No es casualidad que sean dos de las tres garantías con las que finalmente triunfó el movimiento independentista, ni que pudieran llegar a sonar en el monte o en el valle, en cualquier rincón de la Patria los cañones de horrible estruendo, bueno hoy en día tal vez hemos cambiado los cañones por el estruendo no violento de los claxon de los automóviles, como nueva voz, inexistente en tiempos del Himno, pero vigorosa, clara  y auténtica en estos tiempos modernos.

Las redes sociales con su amplia gama de posibilidades, medios visuales, auditivos, multimedia, videos, canales masivos y otros muchos que nos permiten elevar la voz, compartir ideas y pensamientos y convocarnos como Sociedad Civil, en torno a nuestros valores nacionales y estar preparados para su defensa pacífica dentro del marco legal y jurídico que nuestras instituciones todavía nos permiten a la fecha.

Lo que no debemos de perder de vista son precisamente estas dos palabras clave de nuestro Himno, “Y los ecos sonoros resuenen, con las voces de ¡Unión!, ¡Libertad!” Mientras nos mantengamos en la ruta de la unidad por la libertad, nuestro destino podrá seguir siendo grande, pero a condición de que como sociedad nos comprometamos con él.

Qué bueno que desde el principio hablamos de que no retrata nuestro querido Himno Nacional a un pueblo belicoso, dijimos desde la primera entrega que más bien se aspira a la paz, y a una paz duradera y trascendente, pero la gallardía y el espíritu de Unidad, Libertad e Independencia palpita línea a línea como un hilo conductor, invisible pero indestructible, encarnado, nuevamente lo decimos, en el soldado que el cielo a la Patria en cada hijo le dio.

Antes, patria, que inermes tus hijos
bajo el yugo su cuello dobleguen,
Tus campiñas con sangre se rieguen,
sobre sangre se estampe su pie.

Una y otra vez se nos dice como una voz de la conciencia, que antes que rendirse al extraño enemigo, sea interno o venga de más allá de las fronteras, y dejarse doblegar y humillar, primero regar con nuestra sangre cada rincón de nuestra Patria, aunque llegase a provocar que al pisar los lugares defendidos, se estampen las huellas en la sangre derramada.  Sin duda que estas alegorías poéticas del autor nos remiten al espíritu de aquella época, en la que realmente se escribieron con sangre algunos de los pasajes de la historia de nuestro surgimiento como nación independiente, sin embargo, bueno será que el espíritu permanezca dispuesto, aunque los caminos sean otros, el deber de la defensa sigue llamando a cada uno de los hijos de esta nación con la misma fuerza de aquel entonces.

Y para que no quede duda de aquel inquebrantable espíritu, cuya existencia se plasma tan claramente y que seguramente fue uno de los elementos que le merecieron el triunfo a esta letra, nos presenta una estampa de lo que podría significar esto, a la luz, insisto, del espíritu de entonces:

Y sus templos, palacios y torres
se derrumben con hórrido estruendo,
Y tus ruinas existan diciendo:
de mil héroes la Patria aquí fue.

Es decir, que será siempre más honroso pagar el precio en vidas y destrucción hasta las ruinas que quedarían como testigos, antes que transigir o ceder la Patria al enemigo. Solamente sobre convicciones se puede construir algo verdaderamente sólido como un espíritu patrio. Nunca hay heroismo que sobre cuando hay un bien de gran valor que se defiende, y la Patria como madre nuestra, siempre lo merecerá.

Espero que nos veamos pronto en la siguiente entrega de esta interesante narración basada en la letra de nuestro Himno Nacional Mexicano.

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Mexicanos al grito de guerra 4

En esta entrega vamos a revisar una historia interesante que dio lugar a que se prohibiera cantar una parte de nuestro Himno Nacional, y que llama la atención por algunas similitudes de aquél entonces y la época actual, en la que los negros nubarrones se ciernen sobre nuestra Patria y parecen decirnos que así como el sol sale para todos, también la adversidad podría hacerse presente y provocar un lamentable daño a México, a su población, a su presente y a su fututro, de ahí la necesidad de convocar a la Sociedad Civil a la unidad nacional, a evitar divisiones y enconos artificialmente provocados y apostarnos unidos por el bien y el futuro de La Patria. Quiera Dios que aprendamos de nuestra Historia para que no la repitamos.

Es a Antonio López de Santa Anna a quién debemos la idea de convocar a un concurso en el que se elegiría la letra y música del Himno Nacional Mexicano, las dos siguientes cuartetas formaban parte del original, ya no se cantan en la actualidad por prohibición expresa, López el dictador,  tuvo que dejar el poder antes de que dicha versión se oficializara.

En ella se incluyen estas dos cuartetas que representan una alabanza  que se hace a sí mismo, a quien aquí se define como el héroe inmortal de Zempoala, y que se hizo proclamar en once ocasiones Presidente de México entre los años de 1833 y 1855, siempre dispuesto a satisfacer primero sus propios intereses que el Sagrado Interés Nacional, a él se debe entre otras desgracias nacionales haber cedido a los Estados Unidos casi el 50% de nuestro territorio nacional.

Antonio López de Santa Anna
Del guerrero inmortal de Zempoala
te defienda la espada terrible,
Y sostiene su brazo invencible
tu sagrado pendón tricolor.

Dice en la primera línea de esta cuarteta “Del guerrero inmortal de Zempoala” ya desde que aspira el Dictador a inmortalizarse siendo un personaje vivo a la sazón, denota claramente su megalomanía, característica que se encuentra en este tipo de personajes, de ahí la plena vigencia que tiene nuestro Himno, de la que se hizo mención al principio, hoy que se hace presente la sombra del totalitarismo surgido del extranjerizante y comunista Foro de Sao Paulo, nos viene muy bien mirar con atención estas líneas de autoelogio grandilocuente, que dirigidas al López de aquel entonces, nos pintan de una pieza al nuevo López.

Y al continuar diciendo “Te defienda la espada terrible” , es claro que este contexto de la noble arma y de lo terrible que puede llegar a ser, no es el mismo que ha venido utilizando el autor, aquí se percibe más como una amenaza, pues tanto la defensa como la forma de defender están en la voluntad del gobernante y no en el corazón de toda la Nación, de quien el que gobierna es Mandatario, esto es que quien manda, quien es titular en todo momento de la Soberanía Nacional es la Sociedad Civil.

Finalizan la cuarteta estas dos líneas, “Y sostiene su brazo invencible tu sagrado pendón tricolor”, en esta redacción se aprecia claramente la intención propagandística con la que utilizando elementos reales de la Identidad Nacional como es el “Sagrado pendón tricolor” es decir, nuestra Bandera Nacional es la que sostendría el invencible brazo, hay que leer con atención para darse cuenta de lo que existe detrás de la alegoría, más que buscar el apoyo en los valores patrios, los viene a poner bajo el pretendido invencible brazo que empuña la terrible espada del Dictador.

Él será el feliz mexicano
en la paz y en la guerra el caudillo,
porque él supo sus armas de brillo
circundar en los campos de honor.

Es claro que el resultado de dicho planteamiento para el Dictador, será su estado de exultante felicidad, “Él será el feliz mexicano” ¡felicidad suya! por supuesto, que además se anuncia ya para todo momento ulterior en la vida de La Patria al decir “en la paz y en la guerra el caudillo”, pierde importancia la situación de la Patria y cobra relevancia la del “caudillo”, insisto, la Soberanía que reside en el pueblo, no requiere un caudillo, necesita un mandatario, honroso cargo que se asume para servir a La Patria y no para servirse de ella y de la población.

Volvemos nuevamente a la propaganda, haciéndose eco de una real o supuesta batalla en la que se cubrió de honor, pretende sustentar su continuidad como caudillo, pues afirma que seguirá siéndolo “en la paz y en la guerra”. Tal vez haya pleno fundamento en la exclusión que de esta estrofa se hizo, como pedagogía de la historia y como previsión de nuevos episodios en la vida nacional.

Dejemos hasta aquí la reflexión sobre esta “estrofa prohibida” de nuestro Himno Nacional, pero tengamos presente que no es bueno que una sola persona concentre demasiado poder, esto siempre será en detrimento de la población.

El poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente.

Mexicanos al grito de guerra 3

En la última entrega hablamos de masiosares y de Charros Mexicanos, como parte de una nueva estructura o marco conceptual, para incidir en los conceptos de unidad nacional, de valores patrios y otros conceptos propositivos, para substraernos al discurso beligerante y polarizador. Unidad Nacional es lo que requerimos en estos momentos y unirnos en torno a valores universales que puedan ser asumidos por muchos, tales como los que nos propone nuestro Himno Nacional Mexicano.

En sangrientos combates los viste  
Por tu amor palpitando sus senos,
Arrostrar la metralla serenos,
Y la muerte o la gloria buscar.
Si el recuerdo de antiguas hazañas
De tus hijos inflama la mente,
Los laureles del triunfo, tu frente
Volverán inmortales a ornar.

En esta estrofa vemos claramente que sin importar lo violenta y fragorosa que pueda resultar la contienda, será siempre preferible llegar hasta la entrega de la vida, antes que claudicar en su defensa.  Inicia de esta forma, “En sangrientos combates los viste por tu amor palpitando sus senos”, es decir, que el precio de la sangre, no resulta demasiado alto cuando lo que aquilata el valor de lo que se está defendiendo es precisamente el amor que se le tiene al bien defendido, que se manifiesta justo en el palpitante amor que nos surge desde dentro.

Sigue con el constante gesto valiente y desafiante, “arrostrar la metralla serenos, y la muerte o la gloria buscar”, una acertada alegoría de la virtud de la fortaleza, que está tanto en el resistir como en el acometer, cuando vemos que se mantiene la serenidad ante la adversidad que implica estar enfrentando el fuego enemigo representado en la metralla que se arrostra, hoy la metafórica metralla podría venir de la prensa, de los medios, de los legisladores con agendas extranjeras, del gobernante que se sirve del cargo, del arribista que busca medrar con banderas ideológicas que tal vez en el fondo no comparte, en fin , de todo aquél que se ha negado a ser fiel a su Patria, es decir cuando en el ataque recibido nos va la vida o la muerte y aun así como los “Niños Héroes”, que en Chapultepec honraron con su vida a la Patria y a la Historia, se irá hasta el final en el compromiso con la Patria.

No siendo suficiente lo dicho anteriormente, a continuación una llamada de atención, una previsión hacia el futuro en el que pudiera llegar a darse nuevamente una situación de guerra, de necesidad de salir en defensa de la Patria, “si el recuerdo de antiguas hazañas de tus hijos inflama la mente” tengamos por seguro que el evocar el pasado glorioso de algunos pasajes de nuestra Historia, servirá para volver a mantener viva la flama del heroísmo, necesidad que caracteriza a las horas más dramáticas del devenir presente o futuro.

Que este recuerdo que se haga de gestas heroicas del pasado, se convierta nuevamente en el impulso que permita salir airosos de las situaciones desventuradas en las que se haga necesaria la lucha para el restablecimiento de la paz y la unidad, con la promesa que leemos así “los laureles del triunfo, tu frente volverán inmortales a ornar”, es decir que nuevamente se verá adornada la orgulloza cabellera de la Patria con la corona del triunfo conquistada por sus hijos, quienes no dudarán en pagar con su vida y con su sangre el sagrado deber de defenderla.

¡Qué visionario parece haber sido el autor! como que tenía claro que tarde o temprano las gestas de hermanos voverían a manchar con los nubarrones del fragor de la batalla entre hermanos, a continuación nos insiste que no importa de donde provenga el enemigo, sea de más allá de sus fronteras o de sus propias entrañas, su destino habrá de ser el mismo, verá su destrucción a toda costa.

Como al golpe del rayo la encina 
Se derrumba hasta el hondo torrente,
La discordia vencida, impotente,
A los pies del arcángel cayó.
Ya no más de tus hijos la sangre
Se derrame en contienda de hermanos,
Sólo encuentra el acero en tus manos
Quien tu nombre sagrado insultó.

Para reforzar lo que se comentaba líneas más arriba, en torno al posible enemigo surgido desde el interior mismo de la Patria, en esta estrofa encontramos que nos dice: “Como al golpe del rayo la encina se derrumba hasta el hondo torrente, la discordia vencida, impotente, a los pies del arcángel cayó”, no puede ser más claro, cualquiera que sea la causa de la discordia, habrá que hacerla caer hasta el hondo barranco, como si hubiera sido destrozado por un rayo, todos sabemos lo que le sucede a un árbol cuando en medio de una tormenta en la montaña, recibe directamente la descarga de un rayo, al instante queda vuelto cenizas con los restos del tronco negruzcos como muestra del poder de la naturaleza.

Así será el destino de todo factor de discordia en la Patria, y entonces ya impotente, habiendo sido vencida, irá a dar a los pies del arcángel, ¿de cuál arcángel estamos hablando? Del que se menciona en la primera estrofa después de las líneas del coro, el arcángel de la paz, quien coronará las sienes de la Patria con la corona de olivo, éste mismo arcángel será el que una y otra vez que la discordia se haga presente para destruir la Unidad Nacional y por tanto poner en entredicho el destino de México, verá rodar a sus pies los calcinados restos de la discordia, sea quien fuere la causa de la misma. Y todavía insiste con mayor fuerza y claridad en las dos siguientes líneas, dejando claro que se está hablando de la posibilidad del enemigo surgido desde adentro, ante quien no se tendrá reserva alguna en someter por la fuerza de “el acero en tus manos” si es necesario, para evitar el combate entre connacionales.   

“Ya no más de tus hijos la sangre se derrame en contienda de hermanos, sólo encuentra el acero en tus manos quien tu nombre sagrado insultó” Y vaya que hoy día encontramos más de uno que pretende cimentar en la discordia, la división y el exacerbar las diferencias, la clave con la que identificar su forma de liderzgo, en lugar de hacer de la riqueza del mosaico pluriétnico y multicultural de México, el contrapunto que permita armonizar las diferencias para mostrar las grandes posibilidades que dicha variedad nos ofrecen, en la visión policromada en la que cada cual tiene un puesto importate en la formación del todo que sintetiza nuestra Patria, con su territorio y con su población, necesitada de un gobierno de unidad en el que se asuman los valores que estamos describiendo y no éste en el que se siembra la discordia.

Dejemos por ahora hasta aquí el análisis de nuestro Himno Nacional, espero que nos encontremos nuevamente en la siguiente entrega. Hasta entonces que Dios te bendiga.

Mexicanos al grito de guerra 2

Dejamos la entrega anterior en el análisis de la estrofa que hace las veces de estribillo, y nos vamos directamente a la primera de las 10 estrofas:

Ciña ¡Oh Patria! Tus sienes de oliva, 
de la paz el arcángel divino
Que en el cielo tu eterno destino, 
por el dedo de Dios se escribió 

La primera parte de esta estrofa tan rica nos coloca de inmediato en el contexto, en el escenario de la paz, y de qué forma, nos presenta la paz como un elevadísimo ideal, veamos: “Ciña, ¡Oh Patria! Tus sienes de oliva, de la paz el arcángel divino”.  Ceñir las sienes con la palma del olivo ha sido desde tiempo inmemorial, desde la Grecia Clásica al menos, un símbolo no sólo de paz, sino de triunfo, es decir que se aspira a la paz, mediante el triunfo en la defensa de lo propio y en el rechazo de lo ajeno, pero además de que se aspira, de que se hace esta clara alusión al triunfo, se aspira a que el árbitro de esta contienda en la que se ha obtenido la victoria, sea nada más y nada menos que “de la paz el arcángel divino”, esto es una concepción de la paz como una situación trascendente, una paz duradera, más allá del tiempo, y una paz que tiene que surgir por fuerza, del interior de todos y de cada uno de los habitantes de nuestro querido país,

Sólo así puede ser una auténtica paz, paz como estado ideal y trascendente, que queda puesta claramente de manifiesto en la línea que prosigue, “que en el cielo tu eterno destino, por el dedo de Dios se escribió”.  Así es, la aspiración de nuestro México, tierra en la que Santa María de Guadalupe nos dejó como regalo su sagrada imagen, es una paz al estilo de Dios, quien, de acuerdo con el autor, es el firmante del destino de nuestra Nación, una paz duradera, permanente, como parte de nuestra identidad, pues nos dice textualmente “que en el cielo tu eterno destino”…

Más si osare un extraño enemigo, 
profanar con su planta tu suelo,
Piensa ¡Oh Patria querida! Que el cielo 
un soldado en caja hijo te dio.

Una vez establecido este concepto, viene de inmediato la heroica consigna a la que a lo largo de distintos versos se nos estará llamando y poniendo de relieve, aprecien la fuerza y la precisión de la primera línea de esta estrofa: “Más si osare un extraño enemigo” es decir, si cualquier persona, pretendiera ir en contra de esta paz que ha quedado claramente definida, no importa quien sea, por eso lo define como “un extraño enemigo”, extraño en este sentido lo podemos tomar como totalizante, al dejarlo en el anonimato, puede ser quien sea, quien sea que “osare”, es decir que se atreva, que se atreva a qué, a “profanar con su planta tu suelo”, profanar es atentar contra un sagrado recinto, es deshonrar, mancillar, despreciar, blasfemar, estos son algunos de los sinónimos de la palabra.

Mejor palabra no pudo, por tanto, utilizar el autor, puesto que está dejando por sentado que el Territorio Nacional Mexicano es de suyo un recinto sagrado, pero además, el inflexible planteamiento que nos dice que bastaría con tan sólo una planta, es decir, con una planta del pie, que pusiera nuestro anónimo y generalizado enemigo, con una sola que pusiera dentro de nuestro territorio y lo profanara, sería suficiente para que en un intempestivo despertar, cada uno de los ciudadanos mexicanos estuviera de inmediato dispuesto a empuñar el arma y preparar su cabalgadura, para emprender de inmediato la defensa de la Patria.

Conscientes de que esta noble responsabilidad deriva de lo que se define en la última parte de esta estrofa de nuestro Himno Nacional: “Piensa ¡Oh Patria querida! Que el cielo, un soldado en cada hijo te dio” Pero quiero puntualizar, además, que el enemigo puede provenir del exterior y por eso bastaría tan solo un pie, pero si surgiera este enemigo al interior del territorio, con intención de profanar, de dividir, de provocar el encono entre mexicanos, la consigna seguiría siendo la misma. Con esto queda ennoblecida la encomienda, puesto que es tan sagrado el deber de la defensa, como el sagrado recinto que se defiende, a saber, nuestro Territorio e Identidad Nacional.

Las palabras “más si osare”, han sido utilizadas en la cultura popular como una sola palabra, el famoso Masiosare, personaje que más que pertenecer a determinada clase social, sería más bien alguien que por propia voluntad se coloca fuera de cualquier clase, opuesto a cualquier estilo, alguien de quien nos podríamos serntir avergonzados por su forma de hablar, de actuar, de vestir, que resulta de alguna forma contrario a la armonía de nuestra forma universal de ser mexicanos.

México es un mosaico, un hermoso vitral lleno de colores, con claroscuros y contrastes, con variedad de culturas y diversidad de etnias, cada una de las cuales ha contribuido a la integración de nuestra realidad nacional, el masiosare por lo tanto, será aquél que rompa, que divida, que altere la belleza y la unidad del paisaje nacional, no importando la posición que tenga dentro del mosaico.

De esta forma pdremos encontrar masiosares legisladores, aquéllos que promuevan y/o aprueben leyes que vayan en contra del bien común, o busquen privilegiar minorías contrarias a nuestros valores, o se sumen a intereses ajenos al interés nacional, no importa del signo que sean; podremos encontrar masiosares empresarios, aquéllos que busquen beneficios más allá de lo que la justicia y la equidad aconsejan, o que estén dispuestos a tranzar para obtener contratos o hacer negocios sucios, habrá obreros masiosares o líderes sindicales masiosares si con el apoyo sindical o por su cuenta, buscan defender la irresponabilidad o no cumplir con su trabajo en forma comprometida, de forma que se obstaculice el sano desarrollo económico y social que deriva de la generación de riqueza y su posterior distribución, serán masiosares “estudiantes” aquéllos que pretendan desestabilizar instituciones educativas poniendo en riesgo el destino de las generaciones en formación. Como podemos ver, todos aquéllos que de cualquier forma vayan en contra de los valores y tradiciones nacionales.

Pues ese Masiosare, sería la personificación del “extraño enemigo” alguien que no va de acuerdo con el auténtico estilo y espíritu mexicano, ese espíritu del mexicano alto de miras y comprometido, del que nos hablan algunas de nuestras canciones populares, como la del Charro Mexicano, noble valiente y leal, México lindo y querido, si muero lejos de tí, que digan que estoy dormido y que me traigan aquí, un amor real a la Patria, que nos haga desear no morir fuera de ella, y en su caso, que fingiendo un sueño se nos traiga al suelo patrio para morir en él.

Unidad nacional será por tanto la idea con la que busquemos la construcción del México de esta época, éste en el que compartimos tiempo y espacio, emoción y sentimiento, expectativas y deseos de porvenir, sueños para nuestros hijos y nietos, tierra pródiga y fecunda que está esperando como surco abierto la semilla de nuestro esfuerzo conjunto y unido para hacerla germinar y retornarnos, a cambio del esfuerzo, los frutos abundantes que nos puede dar si nos comprometemos con ella, con nuestra querida Patria.

En este espacio identificremos como Charros la cara opuesta del masiosare, es decir, el Charro es el verdadero amante de México, en cualquier parte del mosaico nacional en que se encuentre, todo el que se sume al esfuerzo en pro de la unidad nacional será nuesto Charro Valedor, ese que en la Charrería, identificada en todo el mundo como nuestro deporte nacional, sabe hacer suertes con la reata y la montura, haciendo floreos, manganas, coleadas, lazadas y tantas otras suertes.

En la vida cotidiana serán nuestras actividades productivas, educativas, de emprendimiento, pequeños comerciantes, de solidridad social, promotoras de la salud, y que millones y milones de mexicanos desarrollamos día tras día, tal vez sin consciencia del gran valor que este esfuerzo conjunto representa para el avance y desarrollo de nuestro país, hagámoslo todos de hoy en adelante con nuestro Estilo Charro Mexicano, así entendido.

Seguiremos repasando nuestro Himno y obteniendo enseñanzas y conclusiones que nos permitan identtificarnos como buenos gallos y buenos Charros en la construcción de nuestra vida nacional. Hasta la próxima.

Mexicanos al grito de guerra…1

Minientrada

Con este título doy inicio a una reflexión en torno a nuestro Himno Nacional, que se desarrollará en varias entregas, revisando una a una sus bellas e inspiradoras estrofas.

Al inicio de la década de los 60 del siglo pasado, 1961 para ser precisos, iniciaba yo el primer año de primaria en el Instituto México, para entonces en el plantel de la calle de Amores, en la Colonia del Valle de la Ciudad de México ya estaba solamente la primaria, dividida de 1o a 3o que correspondía a una mitad del patio central del edificio, y de 4o a 6o en la otra mitad, división que tenía por medio al famoso “portaaviones” como era conocido el núcleo de baños, construcción de un solo nivel, que remataba hacia otro patio posterior y el “campo de tierra” como se llamaba a la cancha de fútbol, remataba decía con la dulcería, lugar donde nos arremolinábamos en gran bullicio los revoltosos de primaria inferior o superior según el turno.

Este mencionado portaaviones era visible claramente desde el pasillo de la planta alta del edificio de aulas, ése que recorríamos camino al salón de canto, en donde se dieron mis primeros encuentros gozosos con nuestro Himno Nacional, su letra y su música.

Recuerdo claramente que me gustaba mucho ir a clase de canto, no crean ustedes que aprendí a cantar, puesto que en realidad no recibíamos clases de canto, eso sería muy adornado, íbamos simplemente a cantar al amparo del sonido del antiguo piano que ahí había y que me parecía muy claro e inspirador, pero no por eso se produjo el milagro de que aprendiera a cantar.

Eso me quedó muy claro cuando en alguna ocasión siendo alumno todavía de la escuela primaria, y disfrutando del canto como he dicho, me fui a inscribir para concursar a un puesto en el coro del colegio, y me rechazaron justamente por desafinado. Y desafinado seguí, y digo seguí porque no dejé de cantar, claro que lo hacía para mí mismo y con el público siempre amable por imaginario, que es el que solemos tener los cantantes como yo, de regadera.

Así pues, ya desde que subíamos por la escalera que nos correspondía y nos dirigíamos al salón de canto, la emoción se me hacía patente, el sonido de los pasos de más de 50 alumnos que habíamos en cada salón, me parecía como si fuera un pelotón de nuestro Ejército Nacional preparándose para servir a La Patria.

Tener a la vista el portaaviones ayudaba al escenario musical imaginado por mí, y no se diga cuando en ceremonias importantes nos reunían a todos los alumnos en el patio de tierra, seis grupos de cada grado de primaria, 36 grupos de 50 alumnos por lo menos, 1,800 alumnos, todos con uniforme de gala, perfectamente formados, ya se imaginarán la emoción que se sentía cuando entonábamos el Himno Nacional.

Actualmente tengo ya 65 años cumplidos y un recuerdo seguramente matizado por el tiempo, pero no solamente por el tiempo transcurrido, el tiempo presente, la época actual en la que mi México se debate entre crisis económicas, políticas, sociales y de salud pública.

Ahora que pareciera que los cimientos mismos de la Patria y toda la estructura social y el tejido familiar así como las convicciones personales son sometidos a pruebas de resistencia y de autenticidad, se me ha metido la idea de revisar el contenido de nuestro Himno Nacional, con la esperanza de encontrar en sus estrofas algo que nos brinde luz, que nos llene de aquella emoción con la que me ilusionaba y tanto me identificaba cuando de niño cantaba.

Por eso me di a la tarea de buscar una versión completa, y una búsqueda rápida en internet me arrojó de inmediato un puñado de opciones de las que tomé una al azar, que publicó la Secretaría de Relaciones Exteriores en el número 13 de Derecho y Cultura, correspondiente al ejemplar de enero a abril del año 2004. Y al momento de escribir y ponerlo en negritas y cursivas el título de la publicación, me detengo sorprendido, vuelvo a leer con calma DERECHO Y CULTURA.

Y de inmediato me digo, ¡cuánta falta nos hacen estas dos simples palabras! Y cuán pocos hemos de haber sido los que en algún momento hemos visto el contenido de esta publicación.  Derecho y Cultura, pero también se podría decir Derecho a la Cultura, o bien la Cultura del Derecho, y creo que me inclino más por el orden alfabético que el orden de aparición de estas palabras en la publicación aludida, Cultura del Derecho, si tan sólo esta materia se nos enseñara bien en todos los niveles escolares, preescolar, primaria, secundaria, preparatoria, superior, tecnológica, normal, de manera adicional unos cuantos conceptos claros en torno a los números, al uso adecuado del lenguaje y un poco de trabajo en equipo, ¡qué distinta sería nuestra sociedad!

Pero volvamos al Himno, decía que busqué primero conocerlo completo, lo encuentro, lo leo, lo releo varias veces y descubro con asombro que, además de ser hermoso, cosa que yo recordaba, nuestro Himno Nacional podría ser una especie de manual del ciudadano, pleno de vigencia en cuanto al amor a La Patria, a la defensa de nuestros valores e identidad nacional, y sobre todo a entender la importancia de la Unidad como requisito indispensable para poder pensar en la defensa de México ante el “extraño enemigo”, viniera de donde viniese.

Vamos pues con esta remembranza y reflexión preliminar que nos pone un poco en contexto, a analizar la letra de nuestro bello Himno Nacional Mexicano.

La primera estrofa, que constituye el estribillo o coro, es la que todos mejor conocemos:

Mexicanos al grito de guerra
El acero aprestad y el bridón
Y retiemble en sus centros la tierra
Al sonoro rugir del cañón

Vemos que esta primer estrofa del coro, NO habla de un país bélico, sino del espíritu que se necesita tener en el caso de que el estado de guerra por alguna circunstancia se presente.  Nos indica claramente a través de las palabras “el acero aprestad y el bridón”, que aluden a la espada y a la cabalgadura  de los soldados de caballería, que debemos estar preparados y decididos, sabiendo empuñar las armas y monturas que nos permitan emprender la defensa de lo nuestro.

Encontramos a continuación la consecuencia de la lucha armada en la evocadora  frase: “y retiemble en sus centros la tierra, al sonoro rugir del cañón”, al decir retiemble en sus centros nos dice el autor que vibren las entrañas de la Patria, no hace alusión por supuesto al planeta cuando dice tierra, sino a la tierra en tanto que el Territorio Nacional, mismo que podría verse amenazado o incluso invadido en una situación de guerra.

Por lo tanto tendrían que estremecerse las entrañas de la Nación, y esto sólo puede ser posible a través de la inflamación del sentimiento patrio de cada uno de sus ciudadanos, y a continuación nos presenta la realidad de la situación de beligerancia, “al sonoro rugir del cañón”, rugido ciertamente, producido por la explosión y las detonaciones de las armas de fuego, sea una pistola, un rifle o un cañón, será sonoro, pero no dejará de ser rugido, es decir, una fiera expresión de lo terrible de la guerra.

Continuaremos en la siguiente entrega. Te agradeceré si dejas un comentario.

Una nota musical…

En medio del ambiente de tensión social, política y económica, las notas armoniosas que acompañan la inspirada poesía, se conjugan para darnos un instante de mágico placer que nos ayuda a recordar que por encima de todo somos personas, somos seres humanos que a pesar de la adversidad tenemos la capacidad de conmovernos, de abrir un rincón de nosotros mismos y pensar en los demás expresando es capacidad propia del ser humano, fruto de su autodominio, que es la capacidad de donación.

Gracias a quien compartió el vídeo que pongo a continuación, gracias a las mujeres que lo cantan y a la que lo escribió, y gracias a tí que lo ves por este medio.