Y después de la elección ¿Qué?

La jornada electoral ha terminado, y ha sido una jornada ejemplar tanto por el porcentaje de electores que acudió a las urnas, sobre todo en elecciones intermedias, sí, es cierto que muchos ciudadanos volvieron a abstenerse de ejercer su derecho al voto, sería deseable que lo vieran también como un deber y un compromiso consigo mismos, con sus hijos, familiares, con su futuro y con su Patria.

Ahora bien, hay muchas personas, analistas, noticieros, organizaciones de diversa índole, que se están dedicando a estudiar esta jornada desde el punto de vista de vencedores y vencidos, o de geografía política, o de capacidad de maniobra del gobierno con la nueva conformación del Poder Legislativo, tanto el federal como el de la CDMX y el de algunas de las entidades federativas. Sin embargo me parece que es importante dejar el proceso y sus resultados, y dar inicio a la reflexión sobre lo que sigue, no es deseable que la polarización en torno a las preferencias electorales siga instigándose desde cualesquiera de los bandos que contendieron en la elección, es momento de dejar de hacer lo que tanto se le criticó al Ejecutivo a lo largo de estos primeros años de su gobierno, que no ha dejado de hacer campaña.

Tengo la impresión de que será sano para todos, partir de la nueva configuración política del país y dar inicio a la segunda parte del sexenio en curso con visión de unidad, de pluralismo, de trabajo en equipo, de responsabilidad del gobierno “pero también de responsabilidad ciudadana”.

Algunos de los temas pendientes:

  • Persona y su dignidad
  • Familia
  • Educación
  • Sociedad
  • Estado de Derecho
  • Participación ciudadana, y muchos más.

Vamos entrando en materia:

La Persona es un concepto complejo, del cual solemos tener información incompleta y no pocas veces inexacta, debido a que a pesar de que cada ser humano es una persona, es algo que nos resulta tan cotidiano, que en realidad no nos detenemos a pensar en esto. Con frecuencia tengo oportunidad de constatar esto porque hace más de 10 años que doy formación prematrimonial y es una de las preguntas iniciales que planteo a las parejas de futuros contrayentes.

Es fundamental entender con claridad y de forma tan completa como lo permiten estos breves encuentros quién es la Persona Humana, para entender después cuáles son sus ámbitos, es decir, todos aquellos espacios, ambientes, instituciones, agrupaciones de las que pasará a formar parte a lo largo de su vida y de sus diversas actividades, creencias, pasatiempos, entre otras muchas como puede ser también la participación cívica y social. De ahí que nos tengamos que referir entre estos ámbitos, a la familia, educación, sociedad, estado de derecho y participación cívico-política como ha quedado mencionado, pero partiendo del respeto a la dignidad que de acuerdo con su naturaleza, tiene la Persona Humana.

Y me parece fundamental que de forma paulatina, en cierta forma concéntrica, vayamos abordando estas realidades, de lo particular a lo general si bien no se pretende hacer un tratado de cada tema para poder pasar al siguiente, sino más bien tocando uno o varios de ellos, para, de esta forma, hacer esta aproximación al trabajo de búsqueda de los elementos que nos permitan identificar un marco estructural de referencia, que le de sentido y sustento a las consecuencias que irán surgiendo en la propuesta de una nueva relación que sería conveniente que se desarrolle entre la sociedad y el gobierno, siempre con miras a la consecución del bien común, por encima de los intereses particulares.

Hoy por hoy, uno de los mejores resultados del proceso electoral, es que las diversas fuerzas políticas han vuelto a un sano equilibrio y con él, sigue siendo viable el sistema de organización Republicano que supone la división de poderes, así como el respeto a los organismos autónomos, garantes de dicho equilibrio y la imposibilidad de hacer cambios a nuestra Constitución si no se cuenta con el número requerido de votos, mismo que ya ningún partido tiene. Celebremos pues este resultado , pero al mismo tiempo hagamos el compromiso como sociedad los unos y como gobierno los otros, de trabajar por fortalecer esto que ha sido un rescate muy cerrado, que de no haberse logrado, nos habría colocado a una distancia mucho mayor, en tiempo, en costo, en institucionalidad democrática, de esta posibilidad que hoy con tan escaso margen se ha logrado.

No es tiempo, por lo tanto, ni de echar campanas al vuelo ni de bajar la guardia, al contrario, yo espero que sigan operando y surjan nuevas iniciativas ciudadanas que estudien, analicen y propongan diversos roles en los que puedan proponer vías para el fortalecimiento de la vida familiar, el respeto de sus derechos y el reconocimiento a la familia como elemento fundante y fundamental de la sociedad, y que este reconocimiento por parte de los órganos del Estado, sea a su vez insumo y presupuesto indispensable para una adecuada orientación del proceso educativo, de tal forma que de un pueblo educado cívica, social, científica y políticamente surja una sociedad madura, independiente, autosustentable y participativa. Es claro que este trabajo no será ni sencillo ni rápido, es un trabajo de una generación por lo menos, pero hoy nos queda claro que es el momento de empezar, después, puede ser demasiado tarde, ya vamos con retraso y no debemos retrasarnos más.

Con esta entrada doy inicio a la segunda época de este blog, en el que se irán abordando temas relacionados con las necesidades establecidas más arriba, en lo que espero pueda ser un diálogo fructífero.

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