Tenía mi México un no se qué…

Recuerdo que desde que era joven México ha venido teniendo crisis sucesivas, de las cuales hasta hace poco parece que de una o de otra forma, había podido salir.

Recuerdo la primera devaluación que me tocó vivir, cuando de la noche a la mañana nuestra moneda cambió de los $12.50 pesos por dólar, tipo de cambio que durante muchos años se mantuvo sin cambios, y pasó en un abrir y cerrar de ojos a $25.00 sí, perdimos la mitad del valor adquisitivo de nuestra moneda, esto sucedió bajo el primer régimen abiertamente populista que recuerdo, y también el primer presidente que recuerdo que tenía una labia incansable, tenía que estar todos los días en todos los diarios del país con notas de 8 columnas en primera plana, el tristemente célebre Luis Echeverría Álvarez, quien junto con su sucesor José López Portillo, hicieron que sus dos sexenios fueran conocidos como “La docena trágica”, en clara alusión a los aciagos 10 días que sucedieron al asesinato del Presidente Francisco I. Madero.

Hoy tal vez el término 8 columnas para muchos jóvenes ya no significa nada, como muchas otras expresiones populares cuyo pintoresco entorno ya no les tocó vivir.

Pero como todo en la vida, todo está en empezar, a partir de aquel momento de la devaluaciòn, con el que definitivamente llegaba a su fin el periodo de crecimiento de la economía mexicana conocido como el “Desarrollo Estabilizador”, o como el milagro de la economía mexicana.

El presidente en turno, “Primer Mandatario” de la Nación como se le solía llamar al presidente, expresión que seguramente hizo mucho daño entre grandes grupos de población, que confundían al mandatario con una especie de autoridad para “mandar”, valga la redundancia, en un carácter  como de capataz de alguna hacienda, o la gente sencilla que utilizaba el término del “mandamás” así, junto, y había también quienes decían el “patrón”, incluyendo personal de los más sencillos rangos entre las Fuerzas Armadas.

Pero más que a la anécdota quisiera reflexionar con ustedes sobre el concepto que a lo largo de varias generaciones se fue formando y deformando.  Pienso que si en general se hubiera tenido claro el concepto de mandatario, que hubiese sido un término que se enseñara en la escuela, no más allá del 6° año de primaria y con ejemplos claros, como aprender a distinguir arrendatario es el que paga por el derecho de utilizar un bien que no es suyo, a su dueño, como en el caso de la renta de un departamento, el dueño es el arrendador, y el arrendatario es quien entrega dinero como contraprestación por obtener el derecho de uso. O bien depositante, quien hace un depósito por ejemplo de dinero suyo en una institución financiera, y el depositario, que es la institución que lo recibe, pero el dueño sigue siendo el depositante. Un ejemplo más moderno es el del dueño de un modelo de negocio exitoso, quien decide multiplicar su negocio por medio de convertirlo en una franquicia, es decir se vuelve un franquiciante, y comparte su prestigio comercial, marca, imagen y secretos del negocio como franquiciante, y por otro lado quien desea adquirir una franquicia de dicho negocio y paga por el derecho de uso de los citados elementos, sin convertirse en propietario, es el franquiciatario.

En el caso del uso del término patrón, enseñar que patrón es quien te contrata y te paga por tus servicios, generalmente son empresas, de tal forma que el jefe y el patrón no son ni el mismo, ni lo mismo. Y en el caso del mandamás, pues simplemente decir que aunque en la práctica es o puede ser una persona con mucho poder, no puede hacer todo lo que quiera, porque para eso están las leyes.

Pero regresando al tema de las devaluaciones, recuerdo que México ha vivido desde hace muchos años en una permanente o latente crisis económica, doy un ejemplo de cuando el Instituto del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores, INFONAVIT, se dedicaba a la construcción de unidades habitacionales, hoy solamente administra los créditos y hay empresas constructoras que llevan a cabo los desarrollos habitacionales. Bueno pues en aquellos años en los que este Instituto hacía construcción, emitía los precios unitarios de construcción, con base en los que pagaría el desarrollo de la misma, llegó a tal grado la inflación, en los años 80s, que los mencionados precios unitarios se actualizaban cuatro veces al año, cada tres meses subían los precios.

La contabilidad de las empresas, antes de que existieran los sistemas informáticos, era muy compleja, adicionalmente, la miscelánea fiscal, como terminó llamándose al conjunto de ocurrencias que emanaban de la Secretaría de Hacienda, tan complejas tanto por la inflación como por los cambios constantes en criterios y requerimientos, en la forma de determinar la base gravable de impuestos, los formatos a utilizar, todo era complicado, como si se quisiera dificultar el cumplimiento para luego sancionar.

Yo creo que muchos de todos estos problemas se habrían podido evitar o reducir, si se hubieran aclarado los conceptos a los que me referí más arriba, si todos hubiéramos tenido claro que el mandatario es el que ha sido designado por el mandante, quien es el que efectivamente detenta el poder, si se nos hubiera formado la consciencia de sociedad mandante, al tiempo de inculcar también valores patrios, educación cívica, equilibrio entre derechos y deberes, respeto a la autoridad competente, habríamos formado otra clase de país.

Pero dentro de todas esas carencias en la formación, confusión de conceptos y crisis económicas y políticas recurrentes, había un elemento que permitía de alguna manera hacer que las cosas no fueran demasiado lejos, que nadie habiéndose saltado las trancas, fuera en el gobierno, en la iniciativa privada,  el ámbito sindical, repito, no se llegara demasiado lejos. ¿Cuál era ese elemento? La existencia de contrapesos.

Hablar de contrapesos no significa, o no nada más el que debe haber entre los Tres Poderes de la Unión, sino muchos otros de la sociedad mediante diversos órganos colegiados, gremiales, de representatividad, sean asociaciones profesionales, colegios de profesionistas, barras de abogados, cámaras y federaciones y confederaciones de cámaras, asociaciones empresariales, padres de familia, sindicatos en pugna por contratos de trabajo de diversas empresas, asociaciones de padres de familia, de escuelas y universidades. Todo este complejo sistema tenía la virtud de generar liderazgos sociales que en muchos casos tenían la gran virtud de la valentía y de la combatividad.

Yo no sé, no alcanzo a entenderlo bien o a precisarlo con hechos específicos, pero me parece que esa característica de estos organismos, como que se ha ido desdibujando, tal vez tantas batallas medio ganadas o medio perdidas, tantas victorias Pírricas, han terminado por ir agotando a todos los actores sociales y políticos, volviéndose tal vez más resignados los unos y más acomodaticios los otros, tal vez todos más o menos hipnotizados por el “poder” de las redes sociales, que hacen creer a unos y otros que se puede en el mundo virtual lo que en el real parece más difícil, desde hacer un “amigo” en Face Book, establecer una relación en Instagram, o miles de seguidores en Twitter, con todas las consecuencias en pérdida de la objetividad primero, de la libertad después y de adicciones de muy diversos tipos como la pornografía, jugar a la bolsa, comprar y vender monedas virtuales, y si ponemos todo esto como en realidad pertenece, a elementos de una voluntad universal de dominio, transculturización, reingeniería social, además de una descomposición de los valores tradicionales como la vida, la familia, la libertad, la educación, la naturaleza de nuestro propio ser, como otro brazo de esta voluntad universal, enfermedades cultivadas en laboratorio, pandemias en las que se aísla a los sanos y no a los enfermos.

Sí, todo esto está  sucediendo, pero de forma subyacente y como si nadie o muy pocos quisieran percatarse de lo que pasa en el mundo pero también en México, algo grave le ha pasado a nuestro México. Ha sido traicionado y sometido por quienes prometieron durante más de 12 años de campañas políticas, muy buenas para plantear reclamos, muchos de ellos legítimos, para señalar culpables, pero sin proceder contra ellos, sembraron el odio y la división  de la sociedad, y hoy, como consecuencia de la pandemia, de la distorsión  de lo real mediante lo virtual y un largo etcétera, los medios de comunicación masiva, callan rastreramente lo que sucede de fondo en nuestro país y se dedican a corear las malas acciones de este gobierno, o realidades intrascendentes para la vida nacional, los políticos del anterior sistema, de todos los colores, antes tan protagónicos, tan amantes del reflector y de la influencia en sus respectivas bancadas y en la conciliación de las reformas, algunas mejores que otras, otras con mucho tiempo de retraso porque las condiciones políticas (léase los intereses de los propios partidos),no eran idóneas para esto o para aquello, hoy también son un vergonzoso hueco en el sistema de equilibrio, algunos porque pactaron, otros porque tiene cola que les pisen, otros, los menos, callados por falta de valor, por cobardía ante su responsabilidad histórica que sigue siendo menor que su interés por seguir percibiendo sus jugosos sueldos con la única responsabilidad de presenciar en palco de honor la destrucción  de México, y los poquísimos, honrosas excepciones que parecen estar en peligro de extinción, que levantan valientemente la voz en contra de aspectos con los que no están de acuerdo, sea en temas relativos a defensa de la vida, derecho de los padres a educar a sus hijos de acuerdo con sus propias convicciones, o al cuidado del medio ambiente, pero son muy pocos y son ignorados, o si alguna consciencia logran conmover, no es suficiente ni el número ni los temas, muchas veces no se percatan de que cuentan con mucho apoyo por parte de la sociedad a la que representan, pero ni unos ni otros estamos entrenados para trabajar en sinergia, que paradójico. 

Hay también notables liderazgos sociales, frescos algunos con voces jóvenes que nos llenan de esperanza, ya connotados otros, que no aprenden, no pueden o no quieren tampoco hacer sinergia y le hacen honor a ese triste México que prefiere obstaculizar el paso del vecino en lugar de buscar juntos una mayor altura de miras y un mejor horizonte de resultados.

Y ahora que asistimos al último, al más reciente golpe de este gobierno fallido, de esta farsa de división de poderes,  de esta pandilla de ladrones, corruptos destructores de México que le han autorizado al mandatario, nueva ironía, a quien debería de obedecer, la utilización  de los fondos depositados en más de 100 fideicomisos cuyo destino eran diversas áreas clave para el desarrollo de México, que veo una sociedad postrada y confundida entre los que están hechizados con un ejercicio electoral en el 2021 que ya se ve que no va a ser posible ante un sistema que ha claudicado y ha dejado que una sola persona, con mínima capacidad tome las decisiones que competen a todo el país, ante un grupo de gobernadores que tratan de levantar la cabeza como intentando no ahogarse de cansancio en una piscina enfangada que tiene demasiado lejos cualquiera de sus bordes, ante una sociedad que está haciendo esfuerzos titánicos pero inconexos, mientras otros sectores siguen pensando que los grandes noticieros les harían ver si México se acercara a algún peligro, y otros que siguen pensando que realmente en su calidad de pobres son la prioridad del gobierno, cuando en realidad solamente significan votos comprados al precio de la destrucción económica, social, política y económica de una noble pero en gran medida indolente nación, siento una gran nostalgia, porque es mucho lo que vamos a perder, o más bien lo que se está perdiendo, y tengo que voltear la mirada a un pasado melancólico que me hace pensar mucho en ese mi país del que dice la canción, “…tenía mi México un no se qué”.

Todos somos necesarios, cambiando paradigmas y marcando prioridades.

Pero vuelvo la mirada al frente y me pregunto y les pregunto, líderes, movimientos, legisladores, jueces, organismos de la sociedad, nuestra hora ha llegado, tal vez el panorama se presenta demasiado complejo, con grandes obstáculos y grandes huecos que dificultan la cohesión y la vinculación social, levantemos la voz, pero primeramente para escucharnos unos a otros, para unirnos, para sumar nuestras fuerzas, para establecer las estrategias que satisfagan los requerimientos de la reconstrucción  nacional, pero con prioridades claras, los dubitativos que se decidan de una vez y no miren pasar los acontecimientos en espera de un porvenir que no va a producirse solo, sumemos a los jóvenes, las ideas de unos y la creatividad de otros, la disposición al diálogo, el establecimiento de objetivos específicos, cortar, en su caso lo que se tenga que cortar, antes aún de lo que marquen los tiempos de lo políticamente correcto, tendremos que cambiar paradigmas sin salirnos de la ley pero estar dispuestos a hacer que se cumpla como sociedad mandante.

Hay una opción  que se ha hecho más visible, tal vez no sea la única pero contempla lo mismo que otras más, sólo hay que ponerse de acuerdo en los comos y en los tiempos, si criticamos a los políticos por no ponerse de acuerdo ni renunciar a sus colores, cuando todos vamos en el mismo barco, no caigamos en el mismo error, para que el futuro no nos reclame lo que no hicimos hoy y para que nuestros arrepentimientos no lleguen a ser por tardíos, válidos, pero inservibles.

En la encrucijada de México:

No es común que una nación tenga el reto o la oportunidad que tiene México de tener que replantear su destino, derivado de una encrucijada en la que por un lado la polarización social impulsada desde el gobierno, por el fracaso en la gestión de los temas más importantes en la agenda social, política y económica, como es el crecimiento económico negativo, la mala gestión de la pandemia con el consiguiente número de contagiados y muertos, sin que parezca haber una estrategia clara para su manejo, la falta de apoyos económicos para las miles de empresas pequeñas y micros, la desarticulación del sistema de salud pública para los más desprotegidos del Seguro Popular, los niños con cáncer que no tiene  tratamientos ni atención, el personal de salud sin el equipo necesario en los hospitales del sistema de salud, y por encima de todo la descomposición acelerada fruto de la improvisación, la corrupción, la falta de combate al crimen, tanto al del fuero común como del federal, que incide directamente en el incremento de la violencia y la incapacidad del Estado de dar viabilidad al Marco Normativo, y sobre todo cuando amplios sectores de la sociedad se percatan día con día de que el gobierno miente, malgasta los recursos en obras sin viabilidad y por lo tanto sin futuro, la aplicación de la justicia como instrumento de control político y adicionalmente la imposición de políticas contrarias a la cultura, valores y tradición de la sociedad, por compromisos con agendas castro-chavistas-bolivarianas emanadas en lugares más allá de las fronteras de la Patria y en contra de ésta, y por otro lado la verdadera disyuntiva entre dejar que corran los tiempos político electorales, o buscar mediante la vía Constitucional, impedir la consolidación  del régimen en turno, pero desde una posición de arranque con mejores garantías a partir de la reposición  del proceso de elección  presidencial.

Pocas naciones como decía se enfrentan a este reto monumental, y por ello tal vez valga la pena dedicar algunas líneas a tratar de entender lo que está sucediendo en nuestro querido México.

En una muy rápida visión, sin pretender hacer una clase de historia, pero sí arrojando algo de luz sobre algunos pasajes de  nuestra Historia que no son tal como nos han sido contados, bien sea porque se le ha restado importancia a algunos actores clave, o bien porque el sentido mismo de algunos capítulos concretos merece algunas reinterpretaciones.

Es importante cortar con el mito de que el mexicano es indolente porque fuimos conquistados, cuando en realidad, en nuestra patria se produjo un auténtico mestizaje, desde luego que el choque de las culturas mesoamericanas (que eran muy diversas y no conformaban una nación, imperio, o identidad propia), con la cultura europea, puesto que España trajo lo suyo, pero también lo más legítimamente europeo, puesto que el pensamiento occidental cristiano estaba ya para entonces perfectamente arraigado en Europa como parte de una identidad heredada tanto de lo que fue el Imperio Romano, como también la influencia cultural y religiosa del catolicismo. La misma España venía de un proceso de 700 años defendiendo esta identidad europea ante la conquista del mundo árabe que durante ese tiempo la había dominado, y de la que no se puede negar que también España surgió transformada, enriquecida, pero fortalecida en su propia identidad.

Por tanto es un primer punto que se debe poner de manifiesto, adicionalmente hay que desterrar de nuestra mente la idea de que los españoles y europeos que posteriormente vinieron a la América, vinieron a saquear y a robar todo lo que pudieran, puesto que si hubiera sido así, no tendríamos rastro alguno de toda la obra que llevaron a cabo, tuvimos en México la primera imprenta de América así como la primera Universidad, hay que poner de manifiesto que los frailes que vinieron, tuvieron que aprender los dialectos de las diversas etnias, para poder evangelizar a los nativos, esfuerzo titánico y generoso, que se tradujo en la fundación de escuelas, de hospitales, de organización social como la que dejó Don Vasco de Quiroga en los barrios de artesanos en Pátzcuaro, organización que subsiste hoy en día, si hubiera habido el tan mencionado espíritu de explotación y de saqueo, no habría sido necesario ir hasta los rincones más recónditos de nuestra abrupta geografía, de tal manera que hoy aún podemos contemplar  en lugares alejados, solitarios, sin caminos importantes y tal vez con el único patrimonio de una envidiable belleza natural, a todas partes fueron de la mano el orden civil y la evangelización-culturización, de la que bien haríamos en sentirnos orgullosos.

Muchos años duró el esplendor económico, social, cultural, de tal forma que el nivel de vida que se tenía en la Metrópoli, era comparable a las ciudades más importantes de Europa en aquel entonces. Ciertamente muchas personas venían con la intención de hacer fortuna, puesto que era todo Mesoamérica, no solamente México, una tierra pródiga, extensa, ciertamente llena de riquezas, muchas de las cuales se siguieron o se siguen explotando hasta nuestros días, y muchas otras riquezas que entonces ni se conocían e imaginaban como el petróleo, el gas y muchos otros que se fueron poniendo de manifiesto posteriormente, como es el caso de la posición geoestratégica envidiable de nuestro país, para el comercio internacional tanto por el lado del Océano Atlántico como del Pacífico.

Todas estas riquezas, así como la maduración de una conciencia nacional incipiente con todo el potencial que esto significaba, para lo cual la identificación de la religiosidad católica, traída por los españoles, cultivada por los frailes y hecha florecer por el Hecho Guadalupano, con toda la fuerza que tuvo entonces y que todavía hoy conserva, fueron elementos que analizados en conjunto y llevados al contexto de la época de  nuestra aspiración a emanciparnos de la Corona  Española, despertaron la envidia de las logias masónicas que controlaban y controlan al país del norte, a los Estados Unidos de Norteamérica, quienes desde aquel entonces se propusieron entorpecer dicho proceso, puesto que azuzaban a españoles, criollos y mestizos, con la intención de enfrentarlos unos a otros, aplicando el principio de divide y vencerás, hasta que después de más de 10 años de luchas entre hermanos, aparece la figura de Agustín de Iturbide, mexicano por nacimiento, si bien en aquel entonces brillante militar de carrera al servicio del Virrey, razón por la que a su ejército se le conoce como Realista, por estar al servicio de Su Real Majestad el Rey de España, pero fue gracias a la visión que tuvo y a sus cualidades de estadista y diplomático, que supo identificar, proponer y alcanzar el acuerdo de las partes, logrando mediante el Plan de Iguala conocido también como de las Tres Garantías o Trigarante, los puntos de acuerdo fundamentales y lograr ya con mínimo derramamiento de sangre, puesto que convenció a Vicente Guerrero de que no tenía sentido seguir derramando sangre entre hermanos, si el objetivo real no era el enfrentamiento como la emancipación. No puedo extenderme en este documento haciendo un análisis del Plan de Iguala, pero recomiendo su lectura, para que se conozcan sus planteamientos principales, sus alcances y sobre todo se vea que nunca tuvo Iturbide la idea de sacar más provecho en todo aquello, que ver a la Patria libre, pero con la libertad y con la independencia que alcanza un hijo respecto de sus padres, y no como un esclavo que conquista su libertad por medio de las armas, o como hemos comentado de España, quien sí logró una liberación de la dominación musulmana que se extendió a lo largo de setecientos años. En el caso de México fueron trecientos años de integración, entendimiento y progreso con beneficio para ambas naciones.

La discordia inició cuando, como ya se dijo, el temor de todo lo que podría significar el México independiente, motivó que nuevamente nos indujeran al perverso juego del divide y vencerás, hasta que lograron sembrar en la cabeza de los mexicanos la idea de un monarca, extranjero primero, después en la persona misma de Agustín de Iturbide, a quien luego acusaron de usurpador, buscaron a los instigadores y finalmente lograron su expulsión del territorio nacional, habiendo dejado viva la amenaza de que si pisaba nuevamente tierra Mexicana, sería inmediatamente fusilado.

A pesar de dicha amenaza un año después vuelve Iturbide a México como fiel soldado a notificar al nuevo gobierno sobre una conspiración para reconquistar México, las logias borbonistas y las americanas movieron sus hilos y cumplieron la amenaza de fusilarlo, no hubo juicio pero sí una muerte ignominiosa para el 2° Padre de nuestra Patria frente al pelotón  de fusilamiento, como si hubiera sido un traidor.

De manera que desde el nacimiento de México como nación independiente, siempre ha estado nuestra Patria al arbitrio de los intereses norteamericanos, siempre con la participación de malos mexicanos que han estado dispuestos a traicionar a su Patria, buscando el interés personal antes que el bien del país.

Desde luego que esto se ha traducido en que siempre han estado muy pendientes de que quien llegue al poder, sea o se convierta en miembro de la masonería, de la que se fundaron en México diversas logias, dependiendo de los sectores de poder que otorgaban el apoyo solicitado o bien ofrecido y recibido por los malos mexicanos.

Uno de los peores ejemplos fue Antonio López de Santa Anna, uno de los instigadores de la destitución  de Iturbide habiendo sido nombrado Emperador, cargo al que abdicó  voluntariamente por el bien de México, Santa Anna se convertiría  años después en dictador que ejerció en once ocasiones la presidencia de México, y a quien debemos haber perdido casi la mitad de lo que originalmente era nuestro Territorio Nacional. Por supuesto que había temor a un México fuerte, próspero y unido, por eso año con año teníamos revueltas, traiciones, caudillismos, apoyadas y financiadas por las logias, con la consiguiente pérdida de la unidad nacional.

Así llegamos hasta la época de la Revolución, que surge como respuesta a un largo período de tiempo en el que detentó el poder despóticamente el General Porfirio Díaz, quien a pesar de haber sido un auténtico dictador, logró la reordenación de México y su desarrollo e industrialización, a él se debe en su gran mayoría la extensa red ferroviaria que posteriormente en tiempos del PRI, quedara casi totalmente desmantelada, gracias a los excesos del sindicalismo oficial que también creció en la época del partido único en México, también conocido como la Dictadura Perfecta.

Pues bien, decíamos que al extenso período de gobierno del General Díaz, sobrevino la revolución mexicana, otro largo período en el que supuestamente se buscaba le reivindicación de los sectores más desposeídos de la población, en la que desfilaron caudillos tales como Francisco Villa, Emiliano Zapata,  Venustiano Carranza, Álvaro Obregón y Francisco I. Madero, todos luchando contra todos y en medio de todo ello, el beneplácito de nuestros vecinos del norte al ver cómo se tiraba por la borda la riqueza nacional, se abandonaban sus campos, se mataban nuestros compatriotas  unos a otros, hasta que era bien poco lo que iba quedando de la gran y joven Nación Mexicana, siempre sacudida por los vientos de la codicia, el miedo y la traición.

Y hubo otro mexicano ya del período post revolucionario, quien a la muerte de Álvaro Obregón, presidente electo y ante el riesgo de una nueva dispersión política, tuvo la idea de que sería mejor repartirse el poder por períodos sucesivos, en lugar de seguir peleando por cada vez menores residuos de nuestro país, este personaje de triste memoria fue Plutarco Elías Calles, quien también con el apoyo los detentadores del poder en Estados Unidos, formó el Partido Nacional Revolucionario, que después cambiaría a Partido Revolucionario Institucional, nombre que encierra en sí mismo una gran contradicción dado que si a algo se contrapone una revolución, es al orden establecido o institucional, se ve, desde luego que el interés no estaba ni en la República ni en sus más desprotegidos pobladores como supuestamente se había iniciado, el flamante resultado de los años de guerra y los cientos de miles de muertos que dejó el conflicto armado, fue el mencionado acuerdo por parte Plutarco Elías Calles, de promover el cambio, de enfrentamiento de caudillos a un régimen institucional, aunque en la práctica siguió siendo un caudillismo disfrazado,  así como el monopolio del concepto y supuestos méritos de la revolución. Una de las herencias de esta época y de la poderosa influencia de los vecinos del norte, fue la Constitución de 1917, que contiene artículos anticatólicos  al igual que la de 1857, en la que se ve la mano de quien sería presidente de 1858 a 1872, Benito Juárez, quien impulsó las Leyes de Reforma,  desde antes de convertirse en Presidente, después de Juan Álvarez e Ignacio Comonfort, y que contiene artículos anticatólicos disfrazados de laicismo.

Así con todo ese lamentable pasado, se va construyendo poco a poco un México de instituciones, algunas mejores que otras, algunas con mejores frutos, se avanzó en la defensa de los derechos de los trabajadores, la seguridad social se vio fortalecida así como el sindicalismo, el cual a fuerza de concesiones por parte de los aspirantes al poder que buscaban en las clases trabajadoras por ellos representados, los votos más que el beneficio de dichos trabajadores, quienes antes y después de la revolución quedaron prácticamente igual, los campesinos no vieron el fin de los latifundios pero sí quedaron atados al ejido, y más que al ejido, a la parcela, fracción de tierra inviable por sí misma ya sea por su extensión o por su dependencia de las lluvias a falta de riego, y a muy diversas  circunstancias que lo tenían siempre sujeto a la dádiva del gobierno en turno a cambio de votos y muy pocos beneficios, situación similar tuvieron los trabajadores no solamente de las fábricas, pues en este corporativismo político surgieron sindicatos de todos tipos, de maestros, de trabajadores al servicio del estado, del sector eléctrico, petrolero, algunos de cuyos líderes fueron particularmente beneficiados, y son en no pocos casos los sectores que hoy presentan mayores retrasos, tales como como el petrolero, el de maestros, el ferrocarrilero, de electricistas, por citar algunos casos, en los que se dieron los grandes contubernios entre gobierno y líderes tanto de sindicatos como de las grandes centrales obreras y campesinas a las que pertenecían.

México siguió avanzando en la vida “democrática”, hasta que se logró llegar a la alternancia de poder, no sin un deterioro importante del poder adquisitivo de nuestra moneda, a la que después de las desastrosas administraciones de Luis Echeverría y José López Portillo, llegó un momento en que se le tuvieron que quitar tres ceros a nuestra moneda, a consecuencia de la inflación y las sucesivas devaluaciones  que ya resultaba muy complejo su cálculo, manejo y expresión. Por cierto cada vez que devaluaban la moneda nos prometían mayor competitividad en los mercados internacionales, situación que nunca fue evidente, se nacionalizó la banca privada, para que algunos años después se volviera a privatizar, en una maniobra truculenta de la que mayormente conocemos el nombre de FOBAPROA, que consistió en que el gobierno asumió las pérdidas que ocasionó la mala administración de los bancos, haciendo que dicha deuda cayera sobre la población que paga impuestos.

Llegamos así dando tumbos económicos y políticos, con una legislación que poco a poco evolucionó, más por la presión social y de los nuevos partidos de oposición que fueron surgiendo, que por voluntad del partido en el poder, éstos tenían denominaciones y posturas varias, algunos hacia la derecha como el PAN, otros más a la izquierda en la geometría política, no siempre coincidente entre posición, declaraciones de principios y actuar político. 

En este contexto llegamos al año 2000, año de la primera experiencia de alternancia en el poder, dos períodos presidenciales de Acción Nacional, en los que no se lograró erradicar los añejos vicios del sistema ni los objetivos y expectativas esperadas, todo esto de la mano negra de la oposición como siempre al amparo del poderoso vecino del norte, entre desaciertos, traiciones, presiones de un sistema demasiado complejo por antiguo y por vicioso, produjeron el retorno del Revolucionario con Enrique Peña Nieto, un producto de la mercadotecnia de los grandes medios de comunicación, beneficiarios de las principales concesiones de televisión, radio y medios escritos, así como de las maniobras del llamado Grupo Atlacomulco, cuya ineficacia y corrupción manifiesta, que no dejó de existir en los gobiernos Panistas, fueron los elementos que dieron lugar al justificado hartazgo de la población, quien por otro lado llevaba 12 años de escuchar a la oposición incómoda y rijosa de un candidato sempiterno que se había separado del PRI por no ver cumplidas sus exigencias personales, un candidato que ya a la cabeza del PRD logró convertirse en Jefe de Gobierno del Distrito Federal, desde donde construyó o siguió construyendo su candidatura a la presidencia de la República, ahora bajo la patente de su propia logia, más que partido político, denominado MORENA, Movimiento de Regeneración Nacional, con el que finalmente en diciembre de 2018 Manuel Andrés López Obrador se convierte en el nuevo presidente de la alternancia.  

Sin pretender decir que este presidente es mejor o peor que sus antecesores, lo que creo que no se puede negar es que se encuentra con un México en condiciones sociopolíticas tal vez no graves, pero sí delicadas, y con una situación económica que si bien no estaba todo lo bien que se quisiera, de alguna manera iba caminando.

El presidente López llegó con un inmenso capital político, fruto de su incansable crítica de los gobiernos que le antecedieron, y también consecuencia de las promesas de todo tipo de dar solución a los problemas más urgentes, con lemas que para muchos fueron como canto de sirenas, simplemente no se pudieron resistir, votaron por él empresarios, académicos universitarios independientemente de su filiación partidista, profesionistas, estudiantes, mujeres de toda condición,  pero sobre todo las amplias capas de mexicanos ubicados en la ignominiosa clasificación de pobreza extrema, que hoy lamentablemente se han multiplicado.

Decía pues que llegó Andrés López con un inmenso capital político, siendo uno de sus halos de protección su autodefinición de honesto en su persona y que su gobierno sería, como consecuencia natural de su honestidad personal, un gobierno honesto a toda prueba, tanto, que solamente con lo que obtendría del combate a la corrupción ingresaría miles de millones de pesos en forma casi milagrosa al impulsar y generar este cambio de cultura.

La historia ya la sabemos, me referí a ella en las líneas introductorias de este documento, no sabemos si por falta de voluntad o de capacidad , o de ambas, si se encontró con una sociedad con alta expectativa pero también en amplios sectores con mayor acceso a la información y con mayor capacidad de crítica. No sabemos si los golpes tremendos que le dio a la economía con su pretensión de acabar con el pasado como si todo fuera corrupto, por alguna oscura consigna a la que se había comprometido desde antes, el caso es que sepultó miles de millones de pesos en el proyecto del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, como resultado de lo cual no hubo acusados, indiciados, personas vinculadas a proceso y mucho menos culpables ni sancionados, lo mismo pasó con el supuesto combate al huachicoleo y en general todo lo que ya dijimos.

Mención especial merece la evidencia paulatina de que en su gabinete y en su gobierno no eran tan honestos como se había prometido, pero todo terminó de desmoronarse al irse conociendo los actos de corrupción de sus más cercanos colaboradores y familiares, hasta llegar a los más íntimos, hermanos, hijos, cuñadas y hasta él mismo, con el dispendio de ahorros, fideicomisos y hasta el intento de modificar la ley para tener mano libre en el manejo del presupuesto supuestamente para hacer frente a la pandemia. 

Lo cierto es que ha dilapidado miserablemente su capital político, minimizando los problemas, denostando a sus críticos, mintiendo cada vez en forma más burda y frecuente, poniendo de manifiesto que sólo le interesa él mismo, y sobre todo le ha salido muy caro el empeño de arrastrar a México a la órbita comunista del chavismo, la depauperación del país, su pretensión de que no debemos aspirar a superarnos, y lo paradójico de su incongruencia entre su discurso y su propio estilo de vida.

Por todo ello, queridos compatriotas es que nos encontramos en la encrucijada de México, el país no va a aguantar el dispendio, el decrecimiento tan drástico del Producto Interno Bruto, la quiebra de miles de empresas y la pérdida de millones de empleos que incrementarán el número de pobres quienes supuestamente eran su prioridad, la pérdida de la batalla contra el crimen organizado si es que ha habido alguna, que hace que cada día parezca más difícil recuperar el control por parte del gobierno del Estado de Derecho, los legisladores de oposición, callados en su mayoría de manera vergonzosa,  tal vez por saber que para tener la lengua larga hay que tener la cola corta, y un dato que no se menciona o no se ubica en la verdadera dimensión que tiene, es el problema de la educación, que con motivo de la pandemia ha obligado a tomar medidas para que el inicio del nuevo ciclo escolar en todos los niveles sean por medios electrónicos, a muy pocos les ha quedado claro que en miles de hogares mexicanos no se cuenta con señal de internet, o bien, las familias sobre todo en los estados y municipios más apartados, no cuentan con computadora, aquí mismo en la CDMX, se dio la noticia de una tequilería que en horas de la mañana estaba prestando su espacio y su señal de internet para personas que no tienen señal en casa, todos esos miles de niños que no están recibiendo clases porque literalmente no tienen la posibilidad de acceder a ellas, lo único que va a lograr es el incremento de la brecha digital, lo cual provocará que México en general, y todos esos niños en lo particular, se vean dentro de unos años más lejos aun de una posibilidad real de empleabilidad en situación ccompetitia, con el consiguiente retraso generacional, que es un costo social mucho más alto que todo lo que se ha mencionado.

Ahora bien, como diría Chesterton, lo fácil es ponernos de acuerdo en lo que está mal, pero donde tendríamos que sacarnos los ojos, es en llegar a un acuerdo en lo que nos parece bien. (Gilbert K. Chesterton, “Lo que está mal en el mundo” Edición Kindle, Amazon).

Partiendo de la base de que los recursos, de suyo limitados, no van a resistir hasta el proceso electoral del 2021, con el agravante que tenemos un sistema electoral de los más caros del mundo, tomando en consideración que este gobierno en su orientación totalitaria por no decir chavista bolivariana, está tratando de controlar al poder legislativo con su mayoría de MORENA, su creciente control sobre el Poder Judicial, su intento de controlar también a los organismos autónomos, desde el INE, la CNDH, la Fiscalía General de la República con su Fiscal a modo, la creación de la Guardia Nacional contra la que se han presentado solicitudes de Amparo por ser violatoria por lo menos de cinco de las condiciones que estableció el Constituyente en el decreto de modificación de la Constitución en materia de Guardia Nacional, con la influencia creciente del poder del crimen organizado en cualquiera de sus denominaciones, tenemos una muy estrecha ventana de oportunidad dentro del marco normativo y el Estado de Derecho que aun nos queda, y es, en apego a lo que establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, ponernos de acuerdo la mayoría de la sociedad civil, para buscar los medios pacíficos y en su caso la resistencia no violenta para lograr la dimisión de Presidente a más tardar el 30 de noviembre, lo que obligaría por ley a que un presidente interino tome el cargo con la encomienda de convocar nuevas elecciones presidenciales.

Ese es el primer paso, a partir de ahí, la sociedad sin perder su cohesión, proponer a un candidato de la sociedad, y conminar a los partidos políticos a que hagan frente común para lograr de forma irreprochable y mayoritaria, la toma de posesión de este candidato de unidad.

A partir de ahí, formar un gobierno de coalición y unidad, que se aboque a llevar a cabo el proyecto de la misma sociedad, que tendrá que tener un papel preponderante en la vigilancia del desempeño de los nuevos actores políticos, tanto en los cargos de elección, como de los que sea facultad de nombramiento en las diversas instancias sobre todo del ejecutivo.

Buscar el reordenamiento de todo el aparato político, como la desaparición de los diputados plurinominales, que siempre han sido el mecanismo mediante el cual los partidos gobiernan  sin hacer campaña, sin representar los verdaderos intereses de la sociedad y por lo tanto sirviendo mayormente a los intereses de facciones, grupos y personas.

La lucha frontal  contra los delitos del fuero común y el federal, la depuración de los cuerpos de policía y de procuración de justicia, así como la garantía de independencia de los Organismos Autónomos, tanto los que tienen que ver con las garantías individuales, como lo que tiene que ver con la transparencia y con la rendición de cuentas.

La otra alternativa en esta encrucijada nacional, es pensar que estamos en una época que no es crítica, que el tiempo no juega en nuestra contra, que podemos esperar elecciones limpias en el año 2021, que los partidos políticos van a proponer candidatos realmente idóneos, sin intereses ni compromisos ocultos, que las instituciones del Estado van a contar con garantía de operación conforme a derecho y que los recursos del país van a ser suficientes para el dispendio en programas clientelares y en obras inviables e improductivas que solamente van a producir más deuda y más pobreza, y que el gobierno del presidente López se va a mantener al margen y a respetar los resultados si le son adversos.

Quisiera presentar un panorama más alentador, alternativas menos contrapuestas o posibilidades intermedias, pero no las encuentro, por ello es que quisiera compartir e infundir en la mayor cantidad de mexicanos el sentido de urgencia y la necesidad de la unidad, porque seguro estoy de que sólo la unidad, la oportunidad en los tiempos y el sentido de urgencia, nos pueden dar la cada vez más remota posibilidad de colocar a México nuevamente en la ruta de la paz, del progreso, del Bien Común y del compromiso ciudadano de no dejar estos asuntos tan delicados para nuestro México, solamente en manos de los políticos.

Si quieres ser parte de la solución  y no quedarte pasivamente contemplando el problema, si de verdad amas a tu Patria que hoy te necesita dispuesto a defenderla, súmate a FRENA, ésta es la única alternativa que está convocando a todos los mexicanos, sin discriminación  de ninguna especie, sólo compartiendo el ideal de rescatar nuestra Patria.

Súmate y participa el 3 de octubre, sábado, en la gran marcha de los 100 mil para exigir la dimisión del presidente. La cita es a las 9 de la mañana en el monumento a la Revolución para salir a las 10 hacia el Zócalo  capitalino.  LA HISTORIA TOCA A TU PUERTA Y SERÁS JUZGADO POR LA RESPUESTA QUE DES.