La Justicia del Estado o el Estado justiciero.

Foto: Herbinisaac en Pixabay

No es de extrañar que después de casi dos años de gobierno fallido, incapaz de ofrecer resultados positivos en crecimiento económico, en generación de empleo, en atención médica sea a niños con cáncer o a pacientes con problemas relacionados con el COVID 19 o todos aquellos pacientes que han dejado de ser atendidos de otras muchas afecciones debido a que hay hospitales que se han convertido en servicio exclusivo para COVID 19, por el desmantelamiento del Seguro Popular a cambio de un fantasma al que muchos llaman el QUIENSABE, este desgobierno que ha logrado que México cambie ante los ojos de las calificadoras internacionales dejando de ser un destino confiable para la inversión extranjera, de ser el único país que no tomó ninguna medida que permitiera a la pequeña y mediana empresa hacer frente al embate económico producto de la pandemia, de continuar con las obras faraónicas e inútiles de la refinería, el trenecito dizque maya y el inútil aeropuerto después de sepultar los cientos de millones que se habían invertido en el de Texcoco, de estar en política de brazos caídos ante el problema del crimen organizado y más bien adoptar la de mano abierta para con la mamá de uno de los más peligrosos narcotraficantes a nivel internacional. ¿O se trata ahora, como recurso de emergencia, de echar mano de la “fuerza del Estado” en la “procuración de justicia a modo”?

Nada nuevo bajo el sol, ya desde que era candidato a la presidencia, se vio cómo el “Pacto de Impunidad” PRI – MORENA, o PRIETA como quiera usted llamarlo, se puso en marcha para denostar al candidato de la coalición en dicha contienda, echándole encima “todo el poder del estado” para desacreditarlo acusándolo de delitos que a la larga no fueron probados, no fueron motivo de la apertura de carpetas de investigación, o bien la prácticamente inexistente campaña electoral por parte del tricolor, y por lo tanto, no pasaron de estratagemas político electorales por parte de los “bandos pactados por la impunidad”.

Foto: Succo en Pixabay

Lo extraño no es que suceda esto desde el poder, lo extraño si es que alguien realmente esperaba un cambio al arribo del actual presidente al cargo que todavía ocupa, lo extraño habría sido que en realidad se hubieran producido cambios positivos para la sociedad y para el país en general, entre otros tantos temas la impartición de justicia.

Imagen de Bing

No es pues extraño que tras la captura en España y su posterior deportación a México de Emilio Lozoya, se vean una serie de extraños fenómenos, por no llamarlos triquiñuelas o burdos manejos discrecionales, desde el momento mismo en que el imputado pisó Territorio Nacional. Vámonos explicando.

Alguien me puede decir ¿cómo es que si el Gobierno Español lo entregó con un certificado en que se explica que el deportado se encuentra en buenas condiciones físicas y que goza en general de buena salud, en lugar de llegar directamente al penal que le correspondiera, lo internaron en un Hospital Privado?

Por qué en lugar de enfrentar su proceso desde el principio bajo el esquema del nuevo sistema judicial de juicios orales, en los que se privilegia la transparencia, la forma expedita de impartir la justicia y la presencia de la sociedad para mejor garantizar estos principios por parte del juzgador, ¿esto no sucedió?

Imagen de Edwzrd Lich en Pixabay

Alguien que me diga ¿Por qué en lugar de eso las audiencias se han llevado a cabo a puerta cerrada, sin dar paso ni a la prensa ni a posible testigo alguno, así fuera a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, suponiendo que sirviera para algo?

Es acaso que ¿El desgobierno actual pretende utilizar a Emilio Lozoya como muñeco de vudú para clavarle alfileres a los actores políticos que ahora quiera utilizar como “moneda de cambio” para comprar incremento en la aceptación de la gestión de su gobierno que se encuentra tan vapuleada últimamente y en caída libre? ¿Están abonando el terreno para que florezca la zanahoria electoral del 2021 que se antoja cada vez más lejano?

O bien, ¿No dijo el actual titular del ejecutivo que no emprendería cacería de brujas ni persecuciones contra nadie? No es que defendamos a Lozoya, o a quienes éste pudiera señalar como presuntos responsables de la comisión de diversos delitos tanto del Fuero Común como del Federal.

Tal vez ¿Se les olvida en el caso del propio Lozoya incluir el delito de peculado, puesto que si hubo operaciones realizadas bajo su responsabilidad con dinero de posible procedencia ilícita en los que se produjeron de manera adicional daños al erario público?

Yo soy un simple ciudadano que no posee conocimientos en materia jurídica y menos en procedimientos penales, pero son preguntas que de una o de otra forma se han mencionado en diversos medios más o menos afines al gobierno o a la sociedad y la misma sociedad se los plantea, pero que siguen en el aire sin que se vean respuestas ni intención de responder por parte de las autoridades, sean las que fuere a quienes corresponda informar, explicar, y sobre todo garantizar Justicia de manera imparcial.

Simas,El Universal

¿O será que la impartición de Justicia viene a ser solamente el brazo armado de un “gobierno estado justiciero” con visos de no poco rencor y sí mucha memoria que busca culpables a quienes quiere como anillo al dedo? Queda en el aire la pregunta.

UTEP, Jaguares en Bing

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