Mexicanos al Grito de Guerra 8, final.

Hablábamos en la pasada entrega sobre las grandes riquezas de México en varios órdenes, sobre las características de los mexicanos, de los que han triunfado en diversos lugares fuera de México, y mencionábamos inclusive que hay canciones que retratan algunas de las características de los auténticos mexicanos, que aman su tierra, que saben ser amigos y hermanos, que defienden la vida, que le cantan al Amor, que tienen ansias de superación, que en resumen en nuestra Patria vive Dios. Ahora vayamos a la siguiente estrofa penúltima de nuestro Himno Nacional, con la que nos acercaremos al final de estas reflexiones.

Y el que al golpe de ardiente metralla
de la Patria en las aras sucumba,
Obtendrá en recompensa una tumba
donde brille de gloria la luz:

La Gloria, como sea que la imagines, y la Luz.

No habrá esfuerzo inútil ni sacrificio que no sea tomado en cuenta, porque independientemente de la suerte del heroico soldado, quien haya ofrendado la vida en la batalla defendiendo con ella a la Patria, será por ésta premiado ya sea que haya sobrevivido como veíamos en la entrega anterior, o bien sea que haya quedado tendido cara al cielo en el campo de honor. En cuyo caso, nos dice la estrofa, “obtendrá en recompensa una tumba, donde brille de gloria la luz”. Nuevamente aflora la visión trascendente del autor, puesto que aun en el caso de muerte, no termina todo en la fosa desolado quien supo ser valiente soldado, al contrario, verá al final de su camino la Gloria y la luz.

Y de Iguala la enseña querida
a su espada sangrienta enlazada,
de laurel Inmortal coronada,
formará de su fosa la cruz.
Photo by Miguel u00c1. Padriu00f1u00e1n on Pexels.com

Y por si esto no fuera suficiente, en memoria de una muerte con heroísmo en combate, su espada ensangrentada, envuelta en la Bandera Nacional y coronada con el laurel Inmortal, será lo que en su tumba forme la cruz. Hermoso simbolismo del autor, con el que mostrando nuevamente su visión trascendente de la Patria, de la lucha y de la misma muerte, a la que siendo heroica sigue la Gloria y la luz da inicio la segunda cuarteta de esta estrofa, veámosla nuevamente: “Y de Iguala la enseña querida a su espada sangrienta enlazada, del laurel Inmortal coronada, formará de su fosa la cruz”.

Photo by mali maeder on Pexels.com

Con la última estrofa el autor nos regala como su rúbrica, en la que compendia todo su sentimiento, su propio concepto del honor y del amor a su Patria que le hace lanzar un compromiso en nombre de todos sus auténticos hijos, a quienes hace jurar que siempre estarán ahí presentes cuando sea necesario, siempre que escuchen el llamado urgente a la defensa por medio del clarín, de la campana de la iglesia, del sonido desafiante del enemigo que se haga presente, venga de donde viniere, el juramento está en el aire y la palabra empeñada se verá respaldada por la verdad de los hechos. He aquí cómo lo dice el autor en la primera parte de la estrofa.

¡Patria!, ¡Patria! Tus hijos te juran
exhalar en tus aras su aliento,
si el Clarín con su bélico acento,
los convoca a lidiar con valor:

Y de manera no menos enfática y entregada, termina ratificando que lo más importante siempre será “Ella”, la Patria, y será siempre de sus hijos el compromiso, pero también el reconocimiento, sea a la victoria, con todo lo que de ella se pueda esperar, o bien con un sepulcro de honor, vibrante epitafio que sella para siempre el compromiso de los hijos con la Madre.

¡Para ti las guirnaldas de oliva!,
¡un recuerdo para ellos de gloria!,
¡un laurel para ti de victoria!,
¡un sepulcro para ellos de honor!
La Patria premiará siempre a sus Héroes.

Compromiso que está en plenitud de vigencia, compromiso que hoy como en tiempos pasados nos sigue interpelando, hoy que se aproximan desde horizontes diversos los “Masiosares”, enemigos extraños que llegan atentando ya sea contra la vida, ya contra la familia, comprometiendo nuestra Independencia, contra los valores tradicionales, contra los derechos de los niños, contra las libertades básicas como la de consciencia, hoy que parece que quienes tienen la encomienda de salvaguardar todo ello, perecieran querer imponer nuevos paradigmas, venidos de más allá de nuestras fronteras, opuestos a nuestros valores y tradiciones, hoy que los diversos Poderes de la Unión parecen centrados prioritariamente en sus propios intereses más que en el apego a nuestro marco normativo y legal cuyo máximo exponente en nuestra Constitución Federal, cuya defensa juraron solemnemente declarando además que “Si así lo hiciere que la Nación me lo premie y si no QUE ME LO DEMANDE”.

¡Mexicanos, el compromiso está vigente!

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