Mexicanos al grito de guerra 6

Les comentaba en la última entrega a propósito de la parte final de la estrofa que vimos, que solamente sobre CONVICCIONES es posible construir algo de tanta solidez como requiere El Espíritu Patrio. Hoy, que México se encuentra de luto por la postración política, económica, social, nos hará mucho bien reflexionar el mensaje que providencialmente nos corresponde ver el día de hoy.

Si a la lid contra hueste enemiga
nos convoca la trompa guerrera,
De Iturbide la sacra bandera
¡mexicanos! Valientes seguid:

Recordemos que estamos en el contexto de la época en la que se compuso nuestro Himno Nacional, en aquella época estaban más vívidos los recuerdos de las vicisitudes que, finalmente terminaron por hacer posible la Independencia Nacional respecto de España.

Agustín de Iturbide, a la sazón comandante del ejército Realista, llamado así porque representaba a la Corona Española, siendo mexicano por nacimiento y amante de la tierra que lo vió nacer, entendió que había llegado el momento de emanciparla del dominio español, pero no por medio de la guerra que ya había durado más de 10 años, sino por medio de la paz negociada, de la labor diplomática y de estadista mediante la que logró aglutinar los intereses de las partes en conflicto, incluidos Vicente Guerrero quien comandaba lo que quedaba de la insurgencia activa en el estado que lleva su nombre y la misma España, logrando por este medio, lo que las armas en tanto tiempo no habían conseguido.

El autor con la efusión y estilo de los que hace gala, acentúa las notas bélicas al decir “Si a la lid contra hueste enemiga”, pero siempre dejando en claro que es una guerra justa, puesto que habla de un ejército enemigo, es decir estamos ante un acto de defensa y no de injusto ataque, “Nos convoca la trompa guerrera”, es la forma poética de decir que al sonido de las trompetas y clarines de órdenes militares habríamos de ser llamados a esta defensa contra el enemigo, defensa a la que como hemos dejado establecido en estrofas previas, estaríamos obligados dado el valor de lo que defendemos.

Y nos propone como modelo del defensor al militar y estadista que había logrado culminar el tortuoso sendero de nuestra independencia, pero no solamente nos propone a la persona, nos invita a identificarnos con los valores que lo llevaron a conseguir tal hazaña. Por eso es que claramente nos indica el qué y el cómo: “De Iturbide la sacra bandera, ¡mexicanos! valientes seguid”.

Si Agustín de Iturbide se hubiera dedicado a sembrar la división y el encono entre españoles, criollos, mestizos, las diversas etnias y la gente de color que había sido traida de África, jamás habría logrado la Independencia, lo que tal vez habría logrado sería mantenerse al mando de un conglomerado cada vez más depauperado y menos reconciliable, pero siempre necesitado de su dádiva.

Pero basta con ver los valores objeto de la triple garantía que en su bandera nos ofrece, para entender que desde ahí se formó el ideal de la paz duradera y trascendente de la que hemos venido hablando, pero también resulta que enemigo no es cualquiera por el simple hecho de venir de fuera, algunas de las principales ideas que se plasmaron en el plan de Iguala nos hablan de otro de los temas al que con énfasis nos hemos venido refiriendo, la unidad de todos quienes integran la Patria:

“¡Americanos! bajo cuyo nombre comprendo no sólo a los nacidos en América, sino a los europeos, africanos y asiáticos que en ella residen: tened la bondad de oírme… . ¿Y quién pondrá duda en que después de la experiencia horrorosa (de la guerra), de tantos desastres no haya siquiera quien deje de prestarse a la unión para conseguir tanto bien? ¡Españoles europeos!, vuestra patria es la América, porque en ella vivís, en ella tenéis á vuestras amadas mujeres, a vuestros tiernos hijos, vuestras haciendas, comercio y bienes… No os pide otra cosa que lo que vosotros mismos debéis pedir y apetecer: unión, fraternidad, orden, quietud interior, vigilancia y horror a cualquier movimiento turbulento. Estos guerreros no quieren otra cosa que la felicidad común.

Algunos de los postulados del Plan de Iguala de Agustín de Iturbide.

Contrastan ampliamente las inquietudes y motivos que inspiraron a Iturbide para concebir a México como una nación grande, próspera, abierta al mundo, a la paz y al progreso como elementos sin los que no es posible construir una nación sólida de la que todos sus habitantes se sientan orgullosos.

Y a los fieros bridones les sirvan
las vencidas enseñas de alfombra;
Los Laureles del triunfo den sombra
a la frente del bravo adalid.

Ya había pasado México por diez largos años de lo que nos describen las dos primeras líneas de esta estrofa, ejércitos en pugna, ideales en uno y en otro sentido, pisoteados y sangrantes por las cabalgaduras de quienes resultaban vencedores en alguna de tantas batallas que tuvo la Guerra de Independencia.

Y en el momento culminante del movimiento independentista, ya sin el fragor de la batalla y el desgarramiento de hombres, banderas y bestias, la gran vencedora, la Joven Nación Mexicana que se levantó de todo ello, sí que prodigó con la sombra de “Los laureles del triunfo la frente del bravo adalid” ¡Hubo triunfo, pero ya sin lucha! Qué lecciones proporciona la Historia, si al menos hubiera más pupilos ansiosos de escucharla. Merece capítulo aparte mencionar las circunstancias en que por “extraños motivos” México es el único país que ha desterrado primero y asesinado después frente al pelotón de fusilamiento a su libertador, ya saben, cosas que algunos ni perdonan, ni olvidan.

Mucho tendríamos que hablar todavía del Plan de Iguala para abrevar de sus ideas de unidad como telón de fondo, prosperidad, libertad, independencia del exterior y libertades al interior, respeto al marco jurídico, lealtad y compromiso con la naciente Patria. Volver a las fuentes no es reinstalarse en el pasado ni tener que ser tachado de pertenecer a uno u otro bando, cuando el autor del Plan deja perfectamente claro que es la unidad como fundamento de la felicidad de todos la única que puede aglutinar, ser la argamasa de todo el entramado nacional. Pero de esto tendremos oportunidad de volver más adelante. Te espero en la siguiente entrega.

Publicado por raulsalastorres

Ciudadano comprometido con México, nacido en 1955 en la Ciudad de México. Convencido de que una sociedad sólida, educada, formada en valores morales y cívicos es pilar fundamental para garantizar el desarrollo integral del país.

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